Una nueva ola de ataques israelíes contra el sur del Líbano dejó al menos 19 muertos, entre ellos mujeres y niños, y volvió a poner bajo presión el frágil alto el fuego negociado por Estados Unidos. Las ofensivas alcanzaron Deir Qanoun al Nahr, Nabatieh y Kfar Sir.
El bombardeo más letal impactó en Deir Qanoun al Nahr, donde murieron 10 personas y otras tres resultaron heridas. Israel sostuvo que sus operaciones apuntan a infraestructura de Hezbollah, mientras autoridades libanesas denunciaron víctimas civiles y nuevos desplazamientos en localidades del sur.
La violencia fronteriza continúa pese a la extensión del alto el fuego acordada el 17 de mayo. Hezbollah mantiene su negativa a desarmarse, mientras Israel insiste en que atacará posiciones consideradas amenaza directa para su seguridad.
El conflicto arrastra a más de un millón de desplazados en Líbano y ha dejado miles de muertos desde el inicio de la actual escalada. La situación también preocupa a gobiernos europeos y árabes por el riesgo de una guerra regional más amplia.
El punto crítico será si Washington logra sostener la mediación o si los ataques diarios terminan vaciando el alto el fuego. Cada nueva ofensiva reduce el margen diplomático y acerca al Líbano a una fase de mayor deterioro humanitario.










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