La Dirección Regional de Salud (Diresa) de Huánuco confirmó un acumulado de 732 diagnósticos clínicos de coxsackie hasta el 22 de mayo, un brote iniciado en la semana epidemiológica 7 que expone la vulnerabilidad sanitaria infantil. Aunque la entidad reporta una desaceleración de la transmisión en las últimas semanas, la concentración del virus en seis provincias mantiene en alerta al sector educativo debido a la falta de infraestructura de agua potable en las escuelas rurales.
El impacto epidemiológico de la denominada enfermedad de manos, pies y boca se concentra drásticamente en la infancia temprana, donde los menores de diez años representan el 97.7% de los afectados con 715 reportes. De acuerdo con el consolidado técnico, el grupo de cero a cuatro años registra 537 casos (73.4%), seguido por el segmento de cinco a nueve años con 178 contagios (24.3%) y los adolescentes de 10 a 14 años con 17 casos clínicos (2.3%), con una distribución por género de 379 varones (51.8%) y 353 mujeres (48.2%).
La distribución geográfica revela que la emergencia se focaliza en las provincias de Huánuco, con 392 reportes, y Leoncio Prado, con 260, sumando juntas el 89.1% de la incidencia regional. A nivel distrital, la capital regional encabeza la lista con el 28.8% de los casos (211), seguida de Rupa Rupa con el 22.7% (166), Amarilis con el 12.4% (91), Mariano Dámaso Beraún con el 4.8% (35), Pillco Marca con el 4.5% (33) y Chinchao con el 4.2% (31).
Monitoreo de la curva y el reto de la contención en aulas
Gustavo Barrera Sullca, titular de la Diresa Huánuco, sostuvo que el brote alcanzó su pico máximo en la semana epidemiológica 17 con 169 contagios, iniciando un descenso progresivo en las semanas 18 (128) y 19 (121) hasta situarse en 57 reportes en la semana 20. El funcionario atribuyó este retroceso a las intervenciones preventivas articuladas con las redes de salud locales y las instituciones educativas de nivel inicial y cunas de la región.
El protocolo de contención ejecutado por el personal sanitario incluye la búsqueda activa de sintomatología en las aulas, campañas masivas de higiene y la desinfección rigurosa de los ambientes escolares. Asimismo, se realiza un monitoreo diario del comportamiento del virus en las redes activas, complementando las directrices técnicas de vigilancia epidemiológica detalladas en el documento de gestión sectorial conocimiento_2.docx para impedir un rebrote generalizado.
Las medidas de control disponen el aislamiento domiciliario obligatorio de los escolares que presenten el cuadro clínico característico, consistente en fiebre, dolor de garganta y falta de apetito. El protocolo exige mantener bajo vigilancia la aparición de llagas dolorosas en la cavidad oral, así como de ampollas rojas no pruriginosas en las palmas de las manos y las plantas de los pies, para evitar la propagación por vía respiratoria y fecal-oral.
Saneamiento precario y debilidad sistémica del sector
No obstante, especialistas en salud pública advierten que la efectividad del lavado de manos como barrera de defensa colisiona con el deficiente acceso a servicios básicos en los distritos periféricos y rurales. Esta precariedad estructural se alinea con la crisis de atención en establecimientos clave como el Centro de Salud de La Unión, en Dos de Mayo, donde las demoras prolongadas y la falta de infraestructura adecuada evidencian las limitaciones históricas de la red asistencial huanuqueña frente a emergencias estacionales.
El comportamiento de la transmisión durante el próximo mes determinará si la tendencia de reducción se consolida o si la escasez de agua en las escuelas rurales propicia un nuevo rebrote epidemiológico. El desafío inmediato para los municipios locales y el sector salud radica en garantizar condiciones de salubridad sostenibles en el ciclo escolar, en un escenario donde más de 700 estudiantes ya han visto alteradas sus actividades de aprendizaje.










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