Farage sacude la política británica con revelaciones sobre la incapacidad naval y un alarmante costo migratorio de £622 mil millones, mientras Starmer busca estabilidad económica y protege a la juventud de las redes sociales. La cúpula política del Reino Unido hierve con controversias. Nigel Farage, líder del partido Reform UK, ha lanzado duras críticas sobre la escasez naval del país para enfrentar crisis internacionales como el bloqueo del Estrecho de Ormuz, mientras su partido estima que 2.2 millones de migrantes podrían generar un costo fiscal de £622 mil millones para el Estado, una cifra que triplica el presupuesto anual del Servicio Nacional de Salud (NHS), sumando urgencia al debate migratorio. Keir Starmer, por su parte, se enfoca en la estabilidad económica y la protección de los menores en la era digital. Según la investigación publicada por The Guardian , la otrora gloriosa Royal Navy, que en el siglo XIX dominó los océanos con una flota de más de 300 navíos de guerra y una supremacía incuestionable, hoy se encuentra reducida a aproximadamente 69 buques principales, una disminución drástica que plantea serias dudas sobre la capacidad del Reino Unido para proyectar su influencia global y responder eficazmente a conflictos internacionales complejos, un declive que ha sido objeto de debate sobre el gasto en defensa por más de dos décadas. La Armada Británica, con menos de 70 buques, no podría frenar bloqueos según Farage El líder de Reform UK, Nigel Farage, no se anduvo con rodeos al ser consultado sobre el apoyo del Reino Unido a un potencial bloqueo del Estrecho de Ormuz, propuesto por Donald Trump, en el marco de la guerra en Irán. Farage eludió directamente la pregunta, pero manifestó su satisfacción por el envío de dragaminas, aunque rápidamente añadió con contundencia: "No podemos involucrarnos, no tenemos una marina. Incluso si quisiéramos ayudar con el bloqueo, no tenemos los medios para hacerlo". Esta declaración subraya una preocupación creciente sobre la capacidad militar del país, que ha visto recortes significativos en su presupuesto de defensa en los últimos 25 años. Históricamente, el Reino Unido mantenía una de las armadas más poderosas del mundo, pero hoy su flota principal apenas supera las siete decenas de unidades, una sombra de su glorioso pasado. La postura de Farage contrasta con la del líder laborista Keir Starmer, quien confirmó que el Reino Unido no apoyaría un bloqueo militar, aunque recalcó la importancia vital de mantener abierto el Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del suministro global de petróleo y el 18% del gas natural licuado. El cierre o la restricción del paso de embarcaciones en este punto estratégico ya está causando estragos, disparando los precios del petróleo y el gas, lo que se traduce directamente en un aumento de las facturas energéticas para los ciudadanos británicos. Se estima que, debido a esta crisis, el hogar promedio será £480 más pobre este año, revirtiendo cualquier expectativa de mejora en el poder adquisitivo. ¿Es la inmigración el verdadero talón de Aquiles económico del Reino Unido? Reform UK ha desatado una ola de alarmismo con sus proyecciones sobre el impacto económico de la migración legal. El partido sostiene que la llamada "ola Boris" —un aumento significativo en la inmigración legal durante la administración de Boris Johnson, que comenzó en 2020— podría costarle al contribuyente británico cientos de miles de millones de libras. Su análisis indica que solo un 17% de los recién llegados lo hicieron con visados de trabajo, lo que implica una menor contribución fiscal inmediata. Zia Yusuf, presidente de Reform UK, afirmó que, según cifras gubernamentales, hasta 2.2 millones de inmigrantes están a punto de ser elegibles para el permiso de residencia indefinida. Según sus cálculos, esta situación podría llegar a costar al país £622 mil millones, una cifra monumental que representa tres veces el presupuesto anual del NHS, que ronda los £190 mil millones. Yusuf incluso dio crédito a la Secretaria del Interior, Shabana Mahmood, por querer endurecer las reglas, pero advirtió que está bajo una fuerte presión para ceder. Farage, por su parte, amplificó la narrativa, asegurando que si a estos migrantes de la "ola Boris" se les impide obtener la ciudadanía y reclamar beneficios, se podrían ahorrar hasta £20,000 por hogar. Reform UK propone abolir el estatus de residencia indefinida y terminar con todos los pagos de bienestar a ciudadanos extranjeros. Además, anunció una investigación nacional sobre cómo se permitió esta "ola Boris", exigiendo testimonios bajo juramento de figuras como Boris Johnson y Priti Patel. Sin embargo, estas afirmaciones contrastan fuertemente con las conclusiones del Comité Asesor de Migración (MAC), el principal organismo asesor del gobierno. Su informe de 2022-23 destacó que los inmigrantes con visas de trabajador calificado y sus dependientes son "claramente fiscalmente positivos", contribuyendo