La familia Figueroa se pronunció sobre el conflicto en torno al local de la Dirección Regional de Salud (Diresa) de Huánuco y reafirmó que el terreno fue legado exclusivamente para la construcción de un hospital. Según señalaron, la voluntad de Fausto Figueroa Villamil, expresada en un testamento de 1920, fue que en ese espacio se levante el Hospital San Juan de Dios de Huánuco, por lo que rechazaron cualquier intento de darle otro uso.
Durante la intervención pública, los descendientes y sus representantes indicaron que, si el predio no es destinado a ese fin, podría solicitarse su reversión a la familia. Aclararon que el objetivo principal no es recuperar la propiedad para beneficio privado, sino lograr que finalmente se cumpla el legado y se construya un hospital en favor de la población huanuqueña.
En esa misma línea, sostuvieron que la única salida real para destrabar el problema es transferir el terreno al Ministerio de Salud (Minsa), ya que solo esa entidad tendría la capacidad presupuestal y técnica para ejecutar una obra de gran magnitud. Advirtieron que, mientras la propiedad no esté formalmente inscrita a nombre del sector Salud, la construcción del hospital seguirá paralizada.
Cuestionan a la Beneficencia
Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido a la Sociedad de Beneficencia, a la que acusan de haber impedido durante décadas que el terreno pase al sector Salud. Según la versión expuesta, desde hace aproximadamente 50 años se optó por mantener el predio bajo cesión en uso, en lugar de concretar una transferencia definitiva al Minsa, lo que habría frenado cualquier posibilidad de construir el hospital.
Los voceros del caso afirmaron además que la beneficencia habría inscrito el terreno de manera irregular, sin contar con documentación suficiente y apoyándose únicamente en un pago de autovalúo. También señalaron que autoridades de la época habrían permitido esa situación, lo que, a su juicio, terminó favoreciendo intereses ajenos al fin original del legado.
A esto se suma el malestar por la falta de reacción de distintas instituciones públicas. Se cuestionó al Minsa, al Gobierno Regional, a la Municipalidad y a las procuradurías por no haber defendido oportunamente el terreno ni el cumplimiento del testamento. Incluso se sostuvo que muchas autoridades recién tomaron conocimiento real del caso cuando apareció una sentencia de desalojo.
Buscan anular el proceso
Frente al avance del proceso judicial, la familia Figueroa y sus asesores anunciaron que buscarán dejar sin efecto lo actuado, al considerar que existen irregularidades de fondo desde el inicio. Su posición es que el caso debe retroceder para corregir los errores y encaminar, por fin, la transferencia del terreno al Ministerio de Salud.
Los representantes insistieron en que no se trata solo de una disputa legal o patrimonial, sino de un tema de interés público. Recordaron que en ese espacio podría levantarse una infraestructura hospitalaria de gran importancia para Huánuco y advirtieron que mantener el conflicto afecta a miles de ciudadanos que necesitan mejores servicios de salud.
En ese contexto, remarcaron que el legado de Fausto Figueroa no puede quedar archivado ni desvirtuado. La exigencia de la familia y de quienes respaldan esta demanda es concreta: que el terreno sea destinado al hospital para el que fue donado. De no cumplirse esa finalidad, sostienen que la reversión del predio será una medida que quedará sobre la mesa.










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