Cinco integrantes de una familia recibieron cristiana sepultura en el cementerio de Cauri, en la provincia de Lauricocha, tras fallecer en un accidente de tránsito ocurrido cuando la combi en la que viajaban cayó por una pendiente de unos 200 metros hasta terminar en el río, en el caserío de Antacallanca, distrito de San Miguel de Cauri.
Según se informó durante el sepelio, entre las víctimas se encontraban los niños Keila y Brian. Los cinco ataúdes fueron colocados en una sola fosa, preparada por el equipo encargado del cementerio para dar sepultura conjunta a los restos de quienes perdieron la vida en el siniestro.
Durante la ceremonia, se observó inicialmente la presencia de cuatro ataúdes y se indicó que faltaba uno para completar el entierro de las cinco personas. En paralelo, se señaló que los restos de José Miguel Gallardo fueron trasladados a la ciudad de Tarapoto, donde sus familiares le darían el último adiós.
El pueblo acompañó a los deudos
El entierro congregó a familiares, vecinos y pobladores de Cauri, quienes acompañaron el cortejo en medio de escenas de dolor, tristeza y angustia. De acuerdo con lo señalado durante la ceremonia, gran parte del pueblo acudió al cementerio para expresar solidaridad con la familia afectada.
Uno de los oradores agradeció la presencia de los asistentes y sostuvo que la población se había sumado al dolor de los deudos. Durante su intervención, señaló que el accidente causó un profundo impacto en el distrito y en la provincia, por tratarse de un hecho inesperado para la comunidad.
El mensaje religioso estuvo marcado por una lectura bíblica sobre la muerte y la fragilidad humana. El orador pidió a los presentes reflexionar sobre la vida y acompañar con oración a la familia doliente, en una ceremonia realizada antes de la sepultura final.
El accidente deja preguntas pendientes
La tragedia ocurrida en Antacallanca vuelve a poner la atención sobre las condiciones de tránsito en las vías rurales de Lauricocha, donde los desplazamientos entre caseríos y distritos suelen realizarse por zonas de pendiente y difícil acceso.
Tras el entierro, el dolor de la familia y de Cauri queda acompañado por una pregunta que aún espera respuesta pública: qué circunstancias provocaron la caída de la combi y qué medidas se adoptarán para evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse en la provincia.










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