La semilla volvió a ocupar el centro de la memoria campesina en Huayllacayán. En vísperas del Día del Campesino, el centro poblado del distrito de Quisqui celebró los 25 años de la tradicional Fiesta de la Semilla “Muru Raymi 2026”, una jornada dedicada a los productores que conservan papas nativas, sostienen costumbres ancestrales y mantienen viva una parte esencial de la alimentación altoandina.
La actividad reunió a agricultores, autoridades locales, representantes del sector agrario, visitantes de distritos vecinos y jurados gastronómicos. Más que una feria festiva, el Muru Raymi fue presentado como un espacio de reconocimiento a quienes trabajan la tierra, protegen variedades nativas y transmiten saberes agrícolas que no siempre reciben la atención pública que merecen.
Durante la jornada se resaltó que la fiesta se realiza en el marco del 24 de junio, Día del Campesino. Esa fecha sirvió para colocar en primer plano el esfuerzo de hombres y mujeres que, desde las chacras, sostienen la producción de alimentos, preservan semillas y enfrentan las dificultades propias de la agricultura familiar en las zonas altoandinas de Huánuco.
Uno de los ejes más importantes fue la conservación de variedades de papa. Un representante del sector agrario mencionó que en Cayna existe el caso de Julio Contreras, a quien atribuyó el cultivo de más de 300 especies de papa. También citó a Hilario Durand, en Ambo, con más de 400 especies, según lo expuesto durante la ceremonia.
Esos ejemplos fueron usados para destacar el potencial agrícola de Quisqui y de otros distritos de Huánuco. En Huayllacayán, el mensaje fue claro: las semillas no son solo insumos para la siembra, sino patrimonio vivo, memoria familiar y una reserva alimentaria que conecta a las comunidades con su historia y su futuro.
Moisés Contreras Álvarez, alcalde de Yacus y presidente de la mancomunidad de la zona altoandina de la provincia de Huánuco, sostuvo que Quisqui conserva más de 400 variedades de papas nativas. Según indicó, ese trabajo es posible por el esfuerzo de los productores conservacionistas, quienes mantienen sus cultivos a partir del intercambio de semillas, la experiencia heredada y la continuidad de sus costumbres.
El alcalde de Yacus señaló que la semilla representa esperanza para las familias agrícolas, porque detrás de cada siembra está la espera de la lluvia, la expectativa de una buena cosecha, el acceso al mercado y el sustento diario del hogar campesino. Su intervención reforzó la idea de que el Día del Campesino no debe limitarse al saludo protocolar, sino abrir una mirada más seria sobre el valor económico, cultural y alimentario del campo.
El exalcalde Félix Acensio Chávez también puso énfasis en la necesidad de reconocer mejor el esfuerzo de los agricultores. Según sostuvo, muchas veces las autoridades no corresponden al trabajo que realizan los productores, pese a que desde el campo se conserva una producción nativa de calidad y se aporta a una alimentación más saludable.
Acensio recordó además que el Muru Raymi tiene antecedentes vinculados a la Feria de la Biodiversidad y mencionó que, desde el 2011, recibió impulso con el apoyo del ingeniero Gabriel Mejía y de Jaime Delgado Segarra. Según afirmó, Delgado Segarra, ahora senador nacional por Ahora Nación, podría convertirse en un aliado para las demandas del distrito.
La celebración también incluyó expresiones culturales y gastronómicas. Se destacaron platos típicos de la zona, la danza de la palla y la participación de un jurado gastronómico integrado, entre otros, por Joseph Bautista Romero, presentado como jefe ejecutivo y creador de contenido gastronómico, y Tomás Dalí Villeno Andrade, de la Facultad de Turismo y Hotelería de la Unheval.
En la feria se entregaron carpas para apoyar el desarrollo de la actividad y jabas como premios para los productores, destinadas a ser utilizadas en la recolección de papas. Ese gesto fue presentado como un incentivo práctico para quienes participan en la conservación y producción agrícola, más allá del reconocimiento simbólico.
El alcalde de Quisqui, Ing. Eder Feliciano Falcón, fue mencionado como parte de la celebración central, junto a autoridades de Yacus, Huayllacayán y otros espacios de la zona altoandina. La presencia de autoridades y productores permitió mostrar una agenda común alrededor de la agricultura, la identidad local y la necesidad de fortalecer ferias que conectan tradición, producción y mercado.
El Muru Raymi 2026 dejó una imagen poderosa para el Día del Campesino: mientras la ciudad consume, el campo conserva; mientras el mercado exige alimentos, las comunidades guardan semillas; mientras las ceremonias reconocen por un día al agricultor, los productores sostienen todo el año la biodiversidad que llega a la mesa. El desafío será que ese homenaje no termine con la feria, sino que se traduzca en mayor respaldo para los guardianes de la semilla en Quisqui y en toda la región.









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