Alemania venció 2-1 a Costa de Marfil este sábado en un partido que dejó una postal repetida en el ciclo de Julian Nagelsmann: un equipo con dominio territorial, pero poca claridad en el último tercio, y una nueva aparición decisiva de Deniz Undav desde el banquillo. El atacante firmó un doblete que le da un triunfo vital a la selección germana y enciende la discusión sobre su lugar en el once titular.
El impacto de Undav se tradujo en dos acciones directas. Primero, el empate parcial llegó tras un remate con el borde interno dentro del área, luego de un gran centro desde la derecha de Nadiem Amiri en el minuto 68. Una acción de delantero puro, de los que no necesitan demasiados contactos para convertir. Más tarde, en el tramo final, apareció nuevamente para marcar el 2-1 definitivo tras un pase filtrado entre la defensa de Costa de Marfil de Felix Nmecha, otra vez leyendo bien el momento y ubicándose en la posición correcta como buen ‘9’.
El camino largo hacia la élite
Pero lo de Undav ya no se explica solo desde este partido. Su caso es el de un delantero que ha construido su carrera a base de etapas y no de saltos directos. Hace apenas ocho años jugaba en la cuarta división alemana, una categoría entonces semiprofesional, lejos de cualquier radar de élite. Su recorrido fue largo: crecimiento en ligas menores, consolidación progresiva y explosión definitiva en el Union Saint-Gilloise de Bélgica, donde se convirtió en uno de los atacantes más productivos de la liga, que no suele tener muchos alemanes entre sus jugadores.
Tras una temporada 2021/22 donde la rompió en Bélgica, generando 40 contribuciones de gol, fue firmado por el Brighton de la Premier League, club que pertenecía al mismo dueño que el Saint-Gilloise: Tony Bloom. El primer gran cambio de rumbo con el objetivo de llegar a su selección nacional ya había ocurrido, pero la etapa inglesa no fue del nivel esperado, anotando únicamente 8 goles en una temporada donde no logró establecerse entre los titulares.
Fue en ese momento, cuando parecía que volvía a perder su objetivo tan ansiado, que llegó el club que le cambió la vida: VfB Stuttgart. En el club del suroeste de Alemania se volvió la estrella absoluta, acumulando 46 goles y 19 asistencias en la Bundesliga. Fue en este mismo contexto que en el año 2024 comenzó a llamar la atención de la selección alemana, debutando a los 27 años en un amistoso contra Francia.
Cifras que incomodan cualquier debate
Hoy, ese mismo jugador acumula cifras que empiezan a incomodar cualquier discusión. En este ciclo con Alemania registra 11 partidos (solo 3 como titular), pero ya suma 13 participaciones de gol (9 tantos y 4 asistencias). Lo más llamativo es la tendencia reciente: 9 goles en sus últimos 8 encuentros con la selección, un registro que refuerza la sensación de impacto constante cada vez que entra al campo.
El problema para Julian Nagelsmann empieza a instalarse en ese punto. Alemania ha alternado en el frente ofensivo con nombres como Kai Havertz o Leroy Sané, pero el rendimiento de Undav introduce una variable incómoda: cada vez que entra, decide. Y cuando un jugador convierte la eficiencia en costumbre, la discusión deja de ser sobre su rol y empieza a ser sobre su lugar en el once.










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