El canciller chino Wang Yi afirma que su país se posiciona "en el lado correcto de la historia", defendiendo la paz global y la soberanía, mientras endurece su discurso sobre Taiwán.
Wang Yi, ministro de Exteriores de China, ha reiterado la postura de Pekín en su única comparecencia anual, destacando el rol de su país como pilar de estabilidad frente a conflictos como el de Oriente Próximo. Su intervención de 85 minutos abordó 21 preguntas clave.
Según la investigación publicada por El País, la diplomacia china, bajo la dirección de Wang Yi por 13 años, busca redefinir su imagen global, presentando un frente conciliador en algunos aspectos y firme en otros, especialmente tras eventos críticos como los recientes ataques en Irán y las tensiones en el Mar de China Meridional. La trascendencia de esta cita anual, conocida como las "Dos Sesiones", es palpable, atrayendo a cientos de periodistas de más de 60 países.
China y el Conflicto en Oriente Próximo: Una Llamada Urgente a la Estabilidad
El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, ha sido enfático en su declaración, posicionando a China como "la fuerza más importante para salvaguardar la paz, la estabilidad y la justicia" en un mundo cada vez más volátil. Apenas una semana después del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, ocurrido en los primeros días de marzo de 2026, Wang Yi subrayó que "esta guerra no debería haber ocurrido y no beneficia a nadie". Su mensaje principal se condensa en una frase contundente: "alto el fuego y fin de la guerra". Pekín, con una población de más de 1.400 millones de habitantes, exige el cese inmediato de las acciones militares para evitar un desborde del conflicto que ya ha cobrado miles de vidas y desestabilizado la región por más de 7 años. Ha solicitado el respeto irrestricto a la soberanía iraní, así como la seguridad e integridad territorial de los países del Golfo Pérsico, que suman una veintena de naciones. China, que ha experimentado un crecimiento económico promedio del 6% en la última década, se opone firmemente al uso de la fuerza como método de resolución de disputas.
¿Puede el mundo evitar el "uso fácil de la fuerza" en la era actual?
Wang Yi advirtió que "el mundo no puede retroceder a una época en la que se recurre fácilmente al uso de la fuerza". Esta declaración resuena en un contexto global donde las intervenciones externas han sido recurrentes en las últimas dos décadas. El canciller enfatizó que los "problemas de Oriente Próximo deben gestionarse por los países de la región", rechazando explícitamente la "orquestación de revoluciones de colores" o la "promoción de cambios de régimen", una crítica velada a políticas intervencionistas de potencias occidentales. China, que celebra el 77º aniversario de la fundación de la República Popular en 2026, ha promovido constantemente el multilateralismo y la no injerencia en asuntos internos, valores fundamentales de su política exterior que datan de hace más de 70 años. Este enfoque es crucial para un país que se proyecta como un líder global, con una contribución de más del 30% al crecimiento económico mundial.
Las "Dos Sesiones": El Pulso Político Anual de un Gigante con 1.4 Mil Millones de Ciudadanos
La rueda de prensa del ministro chino es uno de los momentos más esperados de las llamadas Dos Sesiones, la cita política anual más importante para el gigante asiático. Durante este evento de aproximadamente 10 días, se reúnen el plenario de la Asamblea Nacional Popular (el Legislativo chino), que cuenta con cerca de 3.000 delegados, y la Conferencia Consultiva (un órgano asesor), con más de 2.000 miembros, sumando un total de más de 5.000 representantes que marcan la agenda del país para los próximos 12 meses.
¿Un nuevo capítulo en las relaciones entre China y Estados Unidos?
Ante una sala abarrotada de periodistas de todos los rincones del planeta, Wang Yi se mostró notablemente más conciliador con respecto a Estados Unidos que en años anteriores, a pesar de las crecientes tensiones comerciales que se intensificaron a partir de 2018 con la imposición de aranceles por valor de más de 200 mil millones de dólares. "No podemos cambiarnos mutuamente, pero sí podemos cambiar la forma en que nos relacionamos", aseveró, marcando un tono más pragmático. Se espera que el expresidente Donald Trump aterrice en el gigante asiático a finales de mes, una visita que, de confirmarse, sería la primera de esta magnitud desde su salida de la Casa Blanca en 2020. Wang reconoció que las relaciones sino-estadounidenses "afectan a muchas partes y tienen un impacto global", representando a las dos economías más grandes del mundo con un comercio bilateral que superó los 690 mil millones de dólares en 2023. Además, hizo un llamado a la acción conjunta: "Si dejamos de interactuar, solo aumentarán los malentendidos y los errores de cálculo, lo que podría conducir al conflicto y a la confrontación y acabar perjudicando al mundo", con miras a que 2026 marque un nuevo punto de inflexión, después de los 47 años de establecimiento de relaciones diplomáticas plenas desde 1979.
Críticas Veladas y el Nuevo Orden Mundial: ¿Multilateralismo o Esferas de Influencia?
La intervención de Wang Yi no estuvo exenta de críticas sutiles a las políticas estadounidenses. "Un puñetazo fuerte no te da la razón", declaró al comentar los ataques contra Irán, una referencia a la diplomacia de mano dura. En alusión a las prácticas proteccionistas, afirmó que "los aranceles que imponen ciertos países son como echar leña al fuego mientras se pretende apagarlo", aludiendo a los más de 24 mil productos chinos afectados por tasas de importación estadounidenses. China, que ha invertido más de 1 billón de dólares en su Iniciativa de la Franja y la Ruta, defiende el multilateralismo con vehemencia. "¿Si estuviera interesada en trazar esferas de influencia, seguiría Asia siendo tan estable como lo es hoy?", apuntó sobre su diplomacia regional. Aunque reconoció que la Organización de Naciones Unidas, fundada en 1945 y con 193 estados miembros, "no es perfecta", afirmó que "el mundo sería mucho peor sin ella", tras ser preguntado sobre la Iniciativa de Gobernanza Global propuesta en 2023 por el líder chino, Xi Jinping, quien ha estado en el poder por 13 años.
Tensiones Históricas: Japón y Taiwán, Dos Puntos de No Retorno
Wang reservó sus palabras más duras para Japón, al que instó a "reflexionar sobre su pasado militarista" en un año cargado de simbolismo histórico, al cumplirse ocho décadas del inicio de los juicios de Tokio en 1946 contra crímenes de guerra. Alertó contra las "señales inquietantes" de la política de seguridad nipona, criticando declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien sugirió que un intento chino de bloquear o apoderarse de Taiwán podría suponer una "amenaza existencial" a su país, justificando el despliegue de las Fuerzas de Autodefensa japonesas, que cuentan con alrededor de 240.000 efectivos. La relación Tokio-Pekín se encuentra en caída libre, con el comercio bilateral disminuyendo en un 15% en los últimos 2 años. Wang sentenció: "Si Taiwán es un asunto interno de China, ¿con qué derecho puede Japón invocar la autodefensa?". También reiteró que la relación de China con Rusia permanece "tan firme e inquebrantable como una montaña", desafiando las críticas de la Unión Europea por su neutralidad en el conflicto de Ucrania, donde China sigue abogando por una solución negociada, a pesar de su histórica cercanía con Moscú desde hace más de 70 años.
¿Qué futuro le espera a Taiwán, la "línea roja más roja" de Pekín, en 2026 y más allá?
Taiwán, la isla autogobernada democráticamente pero que China considera una parte irrenunciable de su territorio desde hace siglos, es la más roja de las líneas rojas para Pekín. Como de costumbre, el asunto ha ocupado un lugar central en la intervención del ministro, en línea con la creciente firmeza del discurso chino sobre la antigua Formosa. El último informe sobre la labor del Gobierno, presentado el jueves 6 de marzo de 2026, indica que China "reprimirá con firmeza las actividades separatistas", un lenguaje más duro que el año pasado, cuando solo se limitaba a señalar que "se oponía" a dichas actividades. Wang ha reiterado que Taiwán ha sido "parte de China desde la antigüedad" y que su "retorno" es una cuestión histórica, una narrativa que se remonta a la reunificación del imperio chino en el siglo XVII y la posterior Guerra Civil de 1949. Acusó al gobierno taiwanés de alimentar las tensiones en el estrecho, que tiene solo 180 kilómetros de ancho, con su defensa de la independencia y advirtió que su postura es el "origen" del "desorden" en la región, una zona estratégica por la que transita el 50% del comercio mundial. Con analistas militares alertando sobre el aumento de maniobras chinas, ¿podría este endurecimiento verbal escalarse a acciones concretas en los próximos 12 a 24 meses, redefiniendo la geopolítica global?
Crédito de imagen: Fuente externa










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