DHS enfrenta nuevas acusaciones de engaño tras tiroteo a migrante: Carlos Mendoza, padre de 36 años, recibió más de 6 balazos y es acusado de asalto pese a dudas sobre versión oficial. Un dramático incidente sacude a Estados Unidos: Carlos Iván Mendoza Hernández, de 36 años y padre de una niña de 2, fue baleado por agentes de ICE el 7 de abril de 2026 en California. Tras recibir más de 6 impactos de bala, incluida una en el rostro, fue arrestado y enfrenta una condena de hasta 20 años de prisión por presunto asalto a un oficial federal. Según la investigación publicada por The Guardian , este caso se suma a una preocupante serie de detenciones donde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha sido señalado por emitir declaraciones engañosas o sin sustento. La situación genera dudas sobre la transparencia y el debido proceso, especialmente cuando las autoridades federales difieren en sus narrativas iniciales sobre los hechos. Agentes del DHS bajo escrutinio tras más de 6 disparos a migrante El 7 de abril, en Patterson, una localidad rural a unos 80 kilómetros al sureste de San Francisco, agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvieron el vehículo de Carlos Iván Mendoza Hernández, un trabajador de la construcción dedicado a rehabilitar edificios dañados por incendios. Lo que comenzó como una "parada selectiva" para arrestarlo por supuestas "violaciones de inmigración" escaló rápidamente. Según su abogado, Patrick Kolasinski, Mendoza Hernández fue impactado por más de 6 balas, una de ellas en el rostro, antes de que su vehículo se moviera significativamente, una versión que contradice la inicial del DHS que afirmaba que los agentes dispararon en defensa propia. ¿Por qué la narrativa oficial cambia drásticamente con cada nueva evidencia? Inicialmente, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) acusó a Mendoza Hernández de ser miembro de la "18th Street Gang" y de ser buscado en El Salvador por un asesinato. Sin embargo, estas graves imputaciones fueron vehementemente negadas por su abogado, quien presentó pruebas de que Mendoza Hernández fue absuelto de ese cargo en su país natal y no tiene ninguna conexión con pandillas de Los Ángeles. Sorprendentemente, la denuncia penal presentada por el Departamento de Justicia (DoJ) el 9 de abril no repitió estas acusaciones, limitándose a señalar su "presencia ilegal" en EE. UU. y un cargo de "asalto a un oficial federal con arma peligrosa o mortal", lo que sugiere una posible falta de coordinación o veracidad en las declaraciones iniciales del DHS. Este patrón de desmentidos no es nuevo, registrándose un incidente similar en Oregon en enero, donde el DHS acusó falsamente a un hombre de ser un "vicioso" pandillero venezolano. Dashcams revelan inconsistencias: Más de 2 videos contradicen la versión inicial Videos de cámaras de tablero de al menos dos testigos, grabados a una distancia de aproximadamente 15 a 20 metros, han complicado la versión inicial de los hechos. Las grabaciones, aunque granuladas y sin audio, muestran a Mendoza Hernández retrocediendo de los oficiales con armas apuntándole. Un segundo testigo afirmó a reporteros que los agentes de ICE realizaron el primer disparo antes de que el vehículo se moviera. Esta evidencia pone en tela de juicio la declaración del DHS de que Mendoza Hernández "utilizó su vehículo como arma en un intento de atropellar a un oficial" y que los agentes "dispararon defensivamente para protegerse", pues las imágenes no muestran un impacto directo contra los agentes, aumentando la presión sobre las autoridades para dar una explicación clara. ¿Cómo es posible que el FBI no haya entrevistado a los agentes clave tras un tiroteo federal? Un detalle crucial y desconcertante es que, según la propia denuncia presentada en la corte federal, el agente especial del FBI a cargo de la investigación afirmó que "el FBI no ha podido entrevistar a los Agentes 1 y 2", quienes supuestamente fueron los involucrados directos en el tiroteo y el presunto "asalto". Esta falta de testimonios directos de los oficiales clave, después de una investigación de más de una semana, ha levantado serias preguntas sobre la rigurosidad y la imparcialidad del proceso. La abogada de la fiscalía, Lauren Horwood, declinó comentar sobre si el DoJ respaldaba las afirmaciones iniciales del DHS, señalando que la denuncia solo necesitaba "causa probable suficiente para la orden de arresto", sin incluir "toda la información", una respuesta que alimenta la desconfianza. Impacto legal y personal: Un cargo con hasta 20 años de cárcel y una familia desolada Carlos Iván Mendoza Hernández se enfrenta a una posible sentencia de hasta 20 años en una prisión federal por el cargo de "asalto a un oficial federal con arma peligrosa o mortal", una pena severa para un hombre que su abogado describe como un "maravilloso padre de familia". Este cargo, basado en una presunta acción que las pruebas visuales y los testimonios de testigos cuestionan, ha puesto la vida de su pareja,