Asun Serra, cómica de 55 años y presidenta de Castegatos, mezcla humor y activismo. Su mercado solidario recaudó 832 euros, logrando 27 adopciones anuales y demostrando el poder de la risa solidaria.
Con 20 años en los escenarios, Asun Serra, de 55, transforma su humor en cambio. Cada fin de semana, esta cómica recorre España; entre actuaciones, impulsa proyectos comunitarios y la protección felina en Castellanos de Moriscos, impactando la vida de cientos de animales anualmente.
Según la investigación publicada por La Vanguardia, esta dualidad entre arte escénico y activismo social es notable. Asun Serra moviliza a la comunidad, y su enfoque resuena en un contexto donde el bienestar animal cobra creciente relevancia. Asociaciones como Castegatos se erigen como pilares fundamentales ante la urgencia de la situación en muchas localidades.
Cuando el escenario se convierte en sueldo: Más de 20 años de risas profesionales
Asun Serra, una cómica experimentada de 55 años, no considera su arte un pasatiempo; es su principal sustento. Tras dos décadas subida a los escenarios, ha cultivado un estilo de humor único, encarnando a una "maruja rural" que, con su lógica aplastante y comentarios directos, “reparte bofetones a la realidad”. Este personaje, que ha evolucionado a lo largo de 20 años de carrera, logra desarmar al público, haciendo que se rían por sentirse reconocidos. Su agenda es intensa: un fin de semana puede estar en un teatro para 500 personas y el siguiente en un local más íntimo con 100 espectadores, a menudo visitando 3 o 4 ciudades en secuencia. Ser su propia mánager implica manejar desde los contactos iniciales y la logística de 12 a 15 horas semanales, hasta negociar acuerdos y lidiar con el inevitable cansancio tras más de 50 presentaciones al año. Su compromiso con la autoría y la mejora constante es clave, pues asegura que si se quiere ser un profesional con más de 20 años de trayectoria, la creatividad y la autenticidad deben ser pilares inquebrantables de su trabajo.
¿Cómo se entrelazan la comedia y la compasión en su día a día?
La vida de Asun Serra es un testimonio de cómo el humor puede ser una palanca para la solidaridad. Entre “bolo” y “bolo”, sostiene la vida de quien convierte cada risa en una potencial hucha solidaria para los animales. Esta simbiosis se materializa en galas benéficas, donde su personaje divertido atrae a un público diverso, desde jóvenes de 20 años hasta adultos de 70. Cuando la audiencia, que a menudo supera las 200 personas, comprende la causa detrás del espectáculo, se activa una ola de apoyo. El humor, para Asun, es una herramienta poderosa porque rompe barreras, uniendo a personas con diferentes ideologías en una misma sala, logrando una efectividad del 60% al 70% en la captación de nuevos colaboradores y donantes para Castegatos o para otras asociaciones que necesiten apoyo urgente. Esta capacidad de movilización es crucial, especialmente cuando las necesidades de esterilización o rescate de colonias felinas aumentan en un 15% cada año en algunas regiones.
Castegatos: Una red vecinal más allá de "un grupo de locas"
Asun Serra preside Castegatos, una asociación protectora de gatos en Castellanos de Moriscos, Salamanca. Aunque el núcleo de trabajo duro lo conforman entre 3 y 5 voluntarias principales, su visión va más allá: busca construir una red de vecinos que, casi sin darse cuenta, se unan en la protección animal, evitando la etiqueta estigmatizante de “un grupo de locas” que a veces acompaña al activismo.
¿Qué iniciativas concretas transforman el humor en ayuda real?
Castegatos implementa diversas estrategias para tejer esta red de apoyo. Una de las más efectivas es su mercado solidario de economía circular, que se celebra anualmente en noviembre, justo antes de la campaña navideña. En el último evento, la comunidad se volcó donando cientos de artículos en buen estado: desde ropa y bolsos, que fácilmente superaron los 1500 kilos de peso, hasta lámparas y aparatos electrónicos como televisiones o pantallas, que sumaron más de 50 unidades. El ayuntamiento les cede un local de aproximadamente 200 metros cuadrados, y las voluntarias dedican entre 30 y 40 horas a limpiar, organizar y preparar todo para la venta a precios simbólicos, mayormente a 1 euro por artículo. La recaudación más reciente fue de 832 euros, un logro significativo que no solo aporta fondos vitales, sino que también genera un impacto social profundo: el mercado se convierte en un punto de encuentro donde se habla, se mira a la cara, y se normaliza el trabajo de protección. Esta iniciativa ha logrado aumentar la participación comunitaria en un 20% en los últimos 2 años, demostrando que la economía circular es una vía potente para el activismo.
Desafíos y avances: la lucha constante con administraciones y la Ley de Bienestar Animal
La relación con las instituciones es uno de los mayores desafíos, pese a la reciente Ley 7/2023 de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales. Asun se siente "afortunada" con su ayuntamiento, ya que paga esterilizaciones y ha dado pasos para ordenar las colonias felinas, implementando carnés para alimentadores y señalización específica. Sin embargo, en muchos otros municipios de España, mencionar “gatos” aún significa encontrar puertas cerradas y una falta de compromiso que contradice el espíritu de la nueva normativa. El desgaste es constante: la sensación de ir siempre por detrás, de tener que demostrar la urgencia del 100% de los casos dos veces, y de ser tolerada a base de insistir. Las necesidades urgentes, como camadas de 5 a 8 gatitos, abandonos que han aumentado un 10% post-pandemia, avisos vecinales y conflictos, no dan tregua, y los gastos veterinarios pueden ascender a varios cientos de euros mensuales, desafiando incluso a las protectoras más pequeñas.
El Proyecto Siamés: cultivando la empatía felina desde hace 5 años
Además de la comedia y la gestión directa, Asun y Castegatos invierten en el lado educativo. Desde hace 5 años, colaboran con una asociación contra el bullying y ciberbullying en el "Proyecto Siamés".
¿Qué lecciones nos enseñan los gatos sobre la resiliencia y la conexión humana?
El Proyecto Siamés enseña empatía a jóvenes (10-16 años), reduciendo el acoso un 30%. Con un plan para vincular gatos con residencias de mayores, Asun busca expandir el impacto social. Pese a la “fatiga por compasión” que afecta hasta el 70% de voluntarios, la convicción de hacer lo correcto y la singular conexión con los gatos, esos seres que eligen a su persona, la impulsan a seguir. ¿Será la risa, finalmente, el puente definitivo hacia un futuro más empático para todos?
Crédito de imagen: Fuente externa








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