NO SOLO LAS ARMAS NOS DEFIENDEN

NO SOLO LAS ARMAS NOS DEFIENDEN

Escrito por Jacobo Ramírez Mayz

Me piden permiso para ingresar al aula donde estoy laborando, y lo hacen con ese respeto que solo algunos uniformados saben lo que es. Acepté, pensando que tal vez querían invitar a mis alumnos a conocer el cuartel o a participar de alguna labor cívica patriótica. Entonces, la soldado, con verdadera voz enérgica, y no como la que tiene mi amigo, quien, sin embargo, se jacta de su virilidad, dijo: «Jóvenes, el día de mañana estaremos en la puerta de entrada de la universidad esperando que ustedes generosamente nos donen libros para implementar nuestra biblioteca en el cuartel de Yanag. Quienes colaboren con nosotros, si desean, podrán tomarse fotografías con los soldados o con las armas que traeremos». Noté en los ojos de los estudiantes que estaban muy emocionados. Estaba seguro de que al día siguiente muchos de ellos llevarían sus donaciones.

Entonces me puse a pensar en esos cientos de jóvenes que están ahí, con ese sentimiento de valor cívico que mucha falta hace en estos tiempos, dispuestos a dar su vida por este país. Jóvenes que en un primer momento tienen que pasar vida de perros, para después convertirse en subtenientes o alférez, si la suerte los acompaña. Jóvenes entusiastas que quieren demostrar que no solo con un rifle o un arma de guerra se puede matar, sino que también lo pueden hacer conociendo más sobre nuestra sociedad, nuestra idiosincrasia. Lo que se aprende no con ejercicios físicos, sino con mentales, guiados por los libros.

La gestora de esta interesante proyección social es la Tco. EP Lusvenia Venegas Marca, a quien, cuando se le escucha hablar sobre dicho proyecto, se le nota la emoción desde la cabeza hasta la punta de las pestañas, porque está segura que así los jóvenes que están en el Batallón de Fuerzas Especiales N.° 201 estarán no solo formados física y psicológicamente, sino que también académicamente.

Ella cuenta que cuando coordinó dicha actividad con el Tte. Crl. EP. César Aller Benito, este le brindó todas las facilidades del caso, porque sabe que a esta sociedad no solo se le puede enfrentar con armas. También con conocimientos y estos son más efectivos que las otras.

Imaginar a un soldado que pueda cambiar su arma, al menos en momentos no peligroso para nuestro país, por libros, es una fantasía que solo puede caber en la mente de los propulsores de esa actividad, y en cuyos cerebros, estoy seguro, rondan títulos de libros leídos, y que es por esa razón que buscan implementar dicha biblioteca en el cuartel. Pues entendieron que con esa campaña lograrán formar jóvenes patriotas y cultos.

Y como la voz enérgica de una mujer en servicio hace temblar a muchos, al día siguiente, jóvenes, personal administrativo y docentes universitarios estuvieron entregando sus donaciones a la comisión organizadora, de la que también formaron parte, además de los ya mencionados, el Stte. EP Darwin Quispe Huahuala y el Tco.3 EP Johnny Chuquiyuri Ñaupari, quienes, emocionados, recibían los libros y los ojeaban. Notándoseles al hacerlo la misma emoción que cuando agarran sus armas. Después de entregar los libros, los que deseaban podían tomarse fotografías con los soldados, que estaban vestidos para la ocasión, o agarrar una de las armas de guerra y, poniendo cara de malos, tomarse una foto para el recuerdo.

Esta campaña es digna de ser aplaudida y difundida, porque el que lee y difunde la lectura sabe que puede cambiar el mundo.

PD. Si tú, amigo lector, deseas hacer tu donación de los libros que ya leíste, releíste y ya sabes de memoria, lo puedes hacer llevándolos al cuartel o coordinando con este escriba. Recuerda que esos jóvenes están preparados para cuidar nuestro país y, apoyando para que sus cerebros viajen por espacios y territorios diferentes, gracias a la lectura, nosotros les estaremos agradeciendo.

Las Pampas, 03 de noviembre de 2022