El Hospital Regional Hermilio Valdizán vive desde hace buen tiempo en crisis y desgobierno. No es para nadie un secreto, que siempre ha habido escándalos e irregularidades. Sin embargo, en los últimos tres años, la corrupción ha alcanzado niveles tan altos como nunca antes visto.
Para esto, el exgobernador y prófugo de la justicia, Juan Alvarado, convocó a funcionarios foráneos muy cuestionados. Ahora se entiende el propósito. O sea, desvalijar a la institución de todo su presupuesto. Como resultado, el hospital ha profundizado sus problemas y crisis, alcanzando total de su gobierno y enorme corrupción.
Un gran ejemplo de ello es el tema que informamos en nuestra edición de ayer, donde más de 280 trabajadores laboraban sin un contrato formal en la institución. Hecho que es una falta administrativa muy seria en el sistema estatal.
Estos profesionales continuaron trabajando en la institución, a pesar de que su contrato venció a fines del 2021, probablemente con falsas promesas y con esperanza de que puedan ser contratados.
Debido a esta situación, se originó una crisis laboral en donde se despidió a todos estos profesionales.
Ahora la institución tiene que contratar a nuevos profesionales por espacio de un mes, hasta qué se convoque a un nuevo concurso con posterior contratación hasta el fin de año.
Definitivamente, hay errores por el lado de ambas partes. Por un lado, estos profesionales, que conociendo que no tenía un contrato formal, permanecieron en la institución, obviamente todos tenemos la esperanza y el derecho a trabajar.
Y, por otro lado, el Gorehco, que a pesar de que conocían que estos trabajadores eran irregulares, les pagó dos meses de sueldo, de esta forma admitiendo la falta. Lo cual es contraproducente.
Eso no es todo, entendemos que el director en su momento, el señor Segovia, subió los sueldos a algunos trabajadores sin sustento y fundamento alguno.




