La segunda vuelta presidencial comenzó a concentrar toda la agenda política nacional después de que el Jurado Nacional de Elecciones confirmara el debate entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez para el próximo 31 de mayo. El encuentro será organizado por el JNE y marcará el momento más importante de una campaña corta, polarizada y atravesada por cuestionamientos al sistema electoral.
Fuerza Popular y Juntos por el Perú intensificaron además negociaciones para sumar apoyos regionales y asegurar personeros en todo el país. Keiko Fujimori presentó al empresario Luis Dyer como jefe de su equipo de personeros y sostuvo que su prioridad será garantizar vigilancia electoral en cada mesa de sufragio. Roberto Sánchez, por su parte, anunció al exministro Pedro Francke como coordinador económico de campaña y planteó elevar la remuneración mínima a S/1,500.
La campaña arrastra todavía el desgaste provocado por las fallas logísticas registradas en la primera vuelta del 12 de abril. El presidente del JNE, Roberto Burneo, reconoció que los problemas operativos afectaron la credibilidad del sistema electoral, aunque afirmó que el resultado final “iba a ser el mismo” aun con las deficiencias detectadas.
En paralelo, organizaciones civiles realizaron movilizaciones en Lima para exigir transparencia y rechazar versiones de fraude difundidas por sectores políticos. El clima de desconfianza se mantiene mientras la ONPE acelera impresión de cédulas y despliegue logístico para el balotaje.
La segunda vuelta definirá no solo quién gobernará el país hasta 2031, sino también la capacidad del sistema electoral para recuperar legitimidad después de una de las elecciones más cuestionadas de los últimos años. La campaña entra así en una etapa donde cada declaración, alianza o error tendrá impacto inmediato sobre un electorado fragmentado y altamente polarizado.










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