En un escenario marcado por tensiones políticas y acusaciones cruzadas, la candidata de Fuerza Popular , Keiko Fujimori , sorprendió al plantear una tregua directa a Rafael López Aliaga durante el debate presidencial, apostando por un mensaje estratégico que evita la confrontación y proyecta un eventual enfrentamiento en segunda vuelta entre ambos лидeres en intención de voto. La lideresa fujimorista dejó en evidencia un cambio de tono al priorizar un discurso de contención frente a su contendiente de Renovación Popular . “No he venido a pelear con usted” , afirmó, señalando que sus verdaderos adversarios se encuentran en otro espectro político. En ese marco, sostuvo que “la mayoría de peruanos quiere que usted y yo vayamos a una segunda vuelta” , reforzando una narrativa de polarización anticipada. El gesto, lejos de cerrar tensiones, abrió un nuevo frente discursivo. López Aliaga rechazó implícitamente la tregua y optó por cuestionar la gestión pasada del fujimorismo, recordando su mayoría parlamentaria sin reformas estructurales. El intercambio evidenció que, pese al llamado a la calma, las diferencias políticas se mantienen latentes. Choque El debate no solo estuvo marcado por el intercambio entre Fujimori y López Aliaga , sino también por la irrupción crítica de Marisol Pérez Tello , candidata de Primero La Gente , quien elevó el tono del enfrentamiento desde el inicio del bloque sobre educación, innovación y tecnología. Pérez Tello cuestionó duramente a ambos candidatos, calificando a López Aliaga de “mentiroso” y a Fujimori de “ociosa”, en un intento por deslegitimar sus propuestas y su trayectoria política. Además, responsabilizó directamente a Fuerza Popular y Renovación Popular por la crisis institucional del país, señalando decisiones “abusivas” desde el Congreso que —según indicó— han debilitado la lucha contra el crimen, afectado derechos y deteriorado la educación. Las respuestas no se hicieron esperar. López Aliaga contraatacó vinculando a Pérez Tello con el caso Odebrecht , mientras ella respondió negando investigaciones en su contra y devolviendo las acusaciones hacia su contendiente y su partido. En paralelo, también arremetió contra Fujimori , recordando los procesos judiciales que enfrenta y cuestionando su legitimidad política. Estrategia política En medio del clima de confrontación, Keiko Fujimori optó por sostener una estrategia distinta: evitar escalar el conflicto directo . Aunque afirmó tener “correa ancha” para las críticas, marcó distancia frente a lo que calificó como mentiras y decidió no responder a los ataques más duros. En lugar de ello, retomó su mensaje conciliador hacia López Aliaga , reafirmando su decisión de no “hacerle el juego a la izquierda” y priorizar un posicionamiento estratégico de cara a la recta final de la campaña. Este enfoque sugiere una lectura política clara: consolidar un escenario de segunda vuelta entre ambos candidatos, reduciendo el desgaste mutuo en la primera fase electoral. Sin embargo, la reacción de López Aliaga demuestra que la competencia sigue activa y que la tregua propuesta no necesariamente será correspondida. El debate dejó así un doble mensaje: por un lado, la búsqueda de posicionamiento estratégico; por otro, la persistencia de un escenario altamente confrontacional en la carrera hacia las Elecciones 2026 .