Más de 250 hectáreas de bosque fueron arrasadas por un incendio forestal que afecta a la comunidad nativa asháninka de Cutivireni, en el valle del Ene, distrito de Río Tambo, provincia de Satipo, región Junín. Las llamas amenazan los ecosistemas del territorio indígena y ponen en riesgo las viviendas, los cultivos y los animales de las familias que habitan la zona.
El ingeniero forestal Julio Acosta, especialista en conservación de bosques, advirtió que los esfuerzos iniciales para controlar la emergencia resultaban insuficientes frente a la magnitud del siniestro. En declaraciones a Exitosa Noticias, señaló que el origen del fuego era desconocido y que existía la posibilidad de que se extendiera hacia otras zonas cercanas.
Despliegue de recursos aéreos y terrestres
El Gobierno Regional de Junín informó el 8 de octubre sobre el despliegue de recursos aéreos y terrestres para combatir las llamas. Según el reporte de la Subgerencia de Defensa Civil, alrededor de 80 personas, entre brigadistas, bomberos y población organizada, trabajan en la zona afectada.
Entre los recursos movilizados figuran dos helicópteros. Uno pertenece a la Fuerza Aérea del Perú y cuenta con un sistema Bambi Bucket para descargar agua sobre las áreas afectadas. El segundo, del Ejército, está destinado al traslado de brigadistas hacia el territorio donde se desarrolla la emergencia.
El comunicado regional también informó sobre la disposición de un ómnibus para movilizar bomberos desde Huancayo hasta Satipo y una combi desde Pucallpa, a la espera de la confirmación de los efectivos. Estas medidas buscan reforzar la capacidad de respuesta ante un incendio que compromete extensas áreas de bosque.
Impacto en los medios de vida de las comunidades
Antes de este anuncio, Acosta había solicitado una mayor coordinación entre las autoridades competentes, incluido el gobierno regional. El especialista advirtió que, debido a la magnitud del siniestro, los equipos desplegados inicialmente tenían dificultades para atender todos los frentes, por lo que consideró prioritario proteger las viviendas y los cultivos de las familias afectadas.
"Esto no es solamente algo que afecta a los bosques, a los ecosistemas como tal, sino también a los medios de vida de personas que viven ahí", sostuvo Acosta al explicar la dimensión social de la emergencia.
El ingeniero forestal añadió que las comunidades dependen directamente de estos espacios para mantener sus hogares y sus medios de producción. Los daños también alcanzan a la fauna, según indicó durante la entrevista.
Sobre las causas del siniestro, Acosta indicó que, hasta el momento de la entrevista, el origen permanecía desconocido. Aunque mencionó que las quemas agrícolas pueden formar parte de las prácticas de gestión del territorio, no atribuyó el incendio de Cutivireni a esta actividad.
Condiciones climáticas y riesgo de nuevos incendios
El especialista también alertó sobre la influencia de las condiciones climáticas en la propagación de los incendios forestales en Perú. Según explicó, los periodos de mayor sequía asociados al fenómeno de El Niño pueden dejar los ecosistemas más expuestos al fuego y favorecer la aparición de nuevas emergencias.
Acosta señaló que el escenario podría agravarse durante los próximos meses. Durante la entrevista, indicó que se estimaba que el fenómeno alcanzaría su punto máximo en diciembre, aunque esta proyección no determina por sí sola cómo evolucionará cada incendio ni las condiciones específicas de cada zona.
Asimismo, advirtió que las lluvias no representan una solución segura para apagar las llamas. Relató que una precipitación prevista para la zona cayó fuera del área afectada y estuvo acompañada de vientos fuertes que avivaron el incendio. Por ello, consideró necesario reforzar la intervención de las autoridades en lugar de confiar en que las precipitaciones controlen el fuego.
Recomendaciones y enfoque de prevención
Frente a este panorama, el Gobierno Regional de Junín exhortó a la ciudadanía a evitar las quemas de pastizales, bosques y residuos agrícolas, así como las fogatas y el abandono de colillas de cigarrillos u otros materiales inflamables. También pidió reportar de inmediato cualquier foco de incendio.
Acosta, por su parte, planteó impulsar un enfoque de manejo integral del fuego que combine la prevención con prácticas responsables y considere los conocimientos ancestrales de los pueblos indígenas.
El incendio en Cutivireni continúa activo y las labores para contenerlo siguen en curso con el personal y los recursos desplegados hasta el momento.










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