El Instituto Geofísico del Perú (IGP) reinstalará el sistema de monitoreo de huaicos en la región Piura con el objetivo de reforzar las actividades preventivas ante el incremento de lluvias intensas asociadas al Fenómeno El Niño que se prevén para fines de año, informó su titular, Hernando Tavera.
Reinstalación en quebrada Limón
“Este sistema —desarrollado íntegramente por el IGP— será instalado nuevamente en la quebrada Limón, distrito de Canchaque, provincia de Huancabamba, luego que fuera objeto de vandalismo, perjudicando el monitoreo permanente de quebradas en zonas de alto riesgo”, precisó Tavera.
La quebrada Limón es considerada una zona de alto riesgo ante la posible ocurrencia de huaicos, especialmente durante temporadas de lluvias intensas. El sistema de monitoreo permite alertar de forma anticipada a las autoridades y a la población ante la activación de la quebrada.
Ciencia para la gestión del riesgo
El investigador científico del IGP, Danny Scipión, manifestó que “estas acciones en Piura buscan brindar información científica oportuna a las autoridades para fortalecer la gestión del riesgo de desastres y contribuir a la protección de la población que habita en zonas vulnerables”. Scipión participó en el II Seminario Macrorregional “Gestión del Riesgo de Desastres y Adaptación al Cambio Climático”, organizado por el Ministerio de Vivienda en Piura.
El científico explicó que a este sistema se suman los sistemas de monitoreo de huaicos en Lima y de lahares en Arequipa. Además, el IGP ejecuta actualmente un proyecto de gran envergadura en seis quebradas de la Cordillera Blanca (Áncash), cuyas nacientes se ubican en lagunas de glaciar. Este proyecto, denominado Sistema de Monitoreo de Flujos para la Generación de Alertas (MOFLU_IGP), busca monitorear la ocurrencia de aludes, flujos de detritos o movimientos de masa que puedan afectar a áreas urbanas.
104 años de desarrollo científico
En sus 104 años de investigación, el IGP ha desarrollado y construido diversos instrumentos científicos, entre ellos magnetómetros para estudiar la relación Tierra-Sol; perfiladores de viento para cuantificar la distribución de los vientos en función de la altura; drones que realizan vuelos por encima de los 6 mil metros para observar y monitorear erupciones volcánicas; radares de apertura sintética para el monitoreo de movimientos de masa; y el radar meteorológico SOphy, diseñado para el estudio de las lluvias y contribuir a definir escenarios ante el Fenómeno El Niño.










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