El balotaje presidencial de 2026 se define bajo la lógica del "mal menor", con un empate técnico inicial donde la moderación de fachada y el peso de los pasados políticos determinarán quién logra capturar el voto de los sectores indecisos.
La segunda vuelta electoral en el Perú ha regresado a su estado más primario y recurrente: la elección por descarte. A medida que el conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) se acerca a su fin y las primeras encuestas de intención de voto para el balotaje ven la luz, el panorama revela un empate técnico que no nace del entusiasmo, sino del rechazo compartido. Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se encuentran hoy frente a frente en un escenario donde ninguno supera con claridad el tercio del electorado y donde la variable crítica no es quién propone mejor, sino quién genera menos resistencia.
Según el informe "¡Empatados!", publicado por el periodista Américo Zambrano en la revista Hildebrandt en sus trece, la dinámica de esta elección repite el trauma de los últimos tres procesos nacionales. El país ha llegado al balotaje con la misma lógica que el Nobel Mario Vargas Llosa describió en su momento como elegir entre "el sida o el cáncer terminal". Esta vez, sin embargo, la fragmentación es aún más aguda. Con el 85.081% de las actas contabilizadas, Fujimori lidera con un escaso 16.84% de los votos válidos, seguida por un bloque perseguidor donde Roberto Sánchez (11.48%) logró desplazar a Rafael López Aliaga en una disputa voto a voto por el acceso a la segunda vuelta.
La estrategia de la "Ruta del diálogo" y el factor López Aliaga
Para Keiko Fujimori, este cuarto intento por llegar a la presidencia se desarrolla en un contexto distinto. A diferencia de procesos anteriores, no parte de atrás ni enfrenta, al menos inicialmente, la presión de una remontada épica. Sin embargo, su techo sigue siendo de cristal. La politóloga Katherine Zegarra sostiene en el informe de Hildebrandt en sus trece que, aunque Fujimori llega en mejores condiciones que en sus tres balotajes previos, su "antivoto" sigue siendo su principal enemigo, rondando el 50% según la encuestadora Ipsos.
Frente a esta realidad, la candidata de Fuerza Popular ha desempolvado una estrategia denominada la "Ruta del diálogo". Se trata de una puesta en escena publicitaria que busca proyectar cercanía y reducir las resistencias en los sectores urbanos y de clase media que históricamente le han dado la espalda. Omar Coronel, sociólogo y doctor en Ciencia Política, advierte que Fujimori necesita mostrarse más dialogante para romper las resistencias que arrastra desde hace más de quince años. Paradójicamente, la "radicalidad torpe" y mal conducida de Rafael López Aliaga durante la primera vuelta terminó beneficiando a Fujimori, haciéndola parecer, por contraste, una opción más moderada y dialogante ante el electorado de derecha.
No obstante, la disciplina de su base electoral es su mayor activo. El 89% de quienes votaron por ella en la primera vuelta aseguran que repetirían su voto, según el Instituto de Estudios Peruanos (IEP). Su fortaleza reside en Lima y en los sectores urbanos, pero su incapacidad para penetrar en el sur y en las zonas rurales sigue siendo la gran grieta de su estructura partidaria. El desafío para el fujimorismo es convencer al electorado de que su giro hacia el centro es genuino y no una simple coreografía ensayada para las cámaras.
El fardo de Castillo y la sombra de Antauro Humala
En la otra acera, Roberto Sánchez enfrenta un mapa de desafíos radicalmente distinto. El candidato de Juntos por el Perú ha logrado capitalizar el apoyo fuera de la capital, especialmente en las zonas que le dieron la victoria a Pedro Castillo en 2021. Sin embargo, ese mismo origen es su principal lastre. Sánchez no es un rostro nuevo; su paso por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo durante el gobierno de Castillo lo vincula directamente con una gestión repudiada por amplios sectores del país y marcada por la inestabilidad institucional.
La politóloga Katherine Zegarra destaca que Sánchez "no tiene esa cuestión de frescura que sí tenía Pedro Castillo". Esta falta de novedad lo convierte en un blanco fácil para la campaña del miedo que el fujimorismo ya ha comenzado a desplegar. El punto más crítico para Sánchez es la configuración de su círculo político. La presencia de figuras como el militar retirado Antauro Humala —quien cumplió condena por el "Andahuaylazo" y el asesinato de cuatro policías— se ha convertido en un factor de riesgo sistémico.
Omar Coronel señala que la presencia de sectores que rodean a Sánchez, percibidos como antidemocráticos, aleja al candidato de una apuesta real por el centro. "Creo que a Sánchez le tocaría hacer más, mucho más de lo que hizo Ollanta Humala en 2011 para granjearse el apoyo de estos centros", afirma Coronel en el reporte de Zambrano. El reciente deslinde de Sánchez respecto a las propuestas más extremas de Antauro, como el fusilamiento de expresidentes, parece ser un movimiento tardío que intenta proyectar una imagen de izquierda democrática y distante de posiciones radicales, pero su credibilidad está bajo sospecha.
Geografía del voto y la amenaza del ausentismo
El mapa electoral de 2026 muestra un país fracturado territorialmente. Mientras Fujimori concentra su respaldo en la capital y el norte, Sánchez crece en el interior no urbano y en el sur andino. Pero en medio de ambos polos se encuentra un actor silencioso pero decisivo: el voto viciado y en blanco. Los datos de la ONPE al 85% del conteo revelan que existen 2’810,591 sufragios que no fueron a ninguna candidatura, lo que representa el 16.15% de los votos emitidos.
Este volumen de desapego es una señal de alarma para ambos candidatos. Paulo Vilca Arpasi, politólogo consultado para el informe, sostiene que ganará quien convenza al electorado de que ha optado verdaderamente por la moderación. "No serán suficientes las palabras sino los gestos y los compromisos", advierte. El riesgo para Sánchez es que el antivoto fujimorista, que en elecciones pasadas se movilizó masivamente para frenar a Keiko, hoy se encuentre fragmentado o desmovilizado ante la desconfianza que genera su vinculación con el legado de Castillo y el intento de golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022.
Tanto Lima como el sur son hoy territorios donde se concentran los "antis". El sentimiento antifujimorista ya no es la fuerza unificada que era en 2011 o 2016; ahora compite con un "anticastillismo" y un rechazo a la izquierda radical que Sánchez no ha logrado disipar. La incorporación de figuras como José Domingo Pérez, ex fiscal del caso Fujimori, al equipo de Sánchez, apunta a reactivar ese antifujimorismo militante, pero según los analistas, esto también podría aumentar el antivoto hacia su propia candidatura al ser percibido como una instrumentalización de la justicia.
El veredicto de la moderación
La campaña de segunda vuelta recién empieza, pero los márgenes de maniobra son estrechos. Keiko Fujimori intenta vender estabilidad sin despertar el temor a una concentración excesiva de poder, apoyada en una bancada parlamentaria que podría ser su mayor fortaleza o su mayor advertencia de autoritarismo. Roberto Sánchez, por su parte, busca convertir el antifujimorismo en una identidad movilizadora, tal como sucedió en las tres elecciones anteriores, pero sin el beneficio de la duda que gozaron sus predecesores.
El informe de Américo Zambrano concluye que el resultado dependerá de quién logre ser percibido como el "mal menor" por ese sector de centro que hoy mira con desconfianza a ambos extremos. La pregunta que queda flotando en el ambiente político es si los gestos de moderación de Sánchez serán creíbles mientras defiende el gobierno de Castillo, y si la "Ruta del diálogo" de Fujimori podrá resistir el peso de su propia historia. En un país donde la legitimidad del próximo presidente podría nacer con el nivel de apoyo más bajo de las últimas décadas, lo que ocurra en las próximas semanas en las plazas del interior y los sets de televisión de Lima será decisivo para el futuro de la gobernabilidad peruana.









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