El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) desarrolló la segunda jornada del debate presidencial 2026 , reuniendo a once candidatos en un escenario marcado por la inseguridad ciudadana y la lucha contra la corrupción como ejes centrales. Desde el inicio, el tono fue confrontacional, con propuestas que buscaron diferenciarse, pero también con intervenciones que generaron polémica por su contenido y viabilidad. La apertura estuvo a cargo de Charlie Carrasco (Demócrata Unido), Álvaro Paz de la Barra (Fe en el Perú) y Ricardo Belmont (Cívico Obras), quienes centraron sus intervenciones en medidas de seguridad y control del delito. Sin embargo, el debate rápidamente escaló hacia propuestas más controversiales. Uno de los momentos más comentados fue la intervención de Fiorella Molinelli (Fuerza y Libertad), quien afirmó que, de llegar a la presidencia, lograría la captura de Vladimir Cerrón y del exministro Juan Silva en un plazo de 90 días , con apoyo de inteligencia estatal. La propuesta generó reacciones inmediatas por su carácter directo y por involucrar figuras específicas del escenario político. En paralelo, la ausencia de Vladimir Cerrón —debido a su condición de prófugo— también marcó la jornada, evidenciando la tensión entre el proceso electoral y los casos judiciales en curso. Confrontaciones y cuestionamientos A lo largo del debate, candidatos como George Forsyth (Somos Perú), Carlos Espá (SíCreo) y Carlos Jaico (Perú Moderno) plantearon estrategias basadas en el fortalecimiento del sistema de inteligencia y la participación de las Fuerzas Armadas en la lucha contra la inseguridad. No obstante, estas propuestas fueron cuestionadas tanto por otros candidatos como por actores políticos externos. Desde redes sociales, Vladimir Cerrón criticó estas iniciativas, señalando que las Fuerzas Armadas no están diseñadas para combatir delincuencia común, sino conflictos armados, abriendo un debate sobre los límites institucionales en materia de seguridad. Otro momento relevante fue la intervención de Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), quien denunció una presunta captura del sistema de justicia por parte de actores políticos vinculados a corrupción, mencionando directamente a instituciones como la Junta Nacional de Justicia y el Tribunal Constitucional . Por su parte, Molinelli cuestionó propuestas como la pena de muerte , calificándolas como inviables en un contexto donde —según indicó— el sistema judicial no logra resolver delitos básicos como extorsión o violencia. Mensajes finales En la ronda final, los candidatos dispusieron de un minuto para dirigirse al electorado, dejando mensajes que reflejaron tanto propuestas como estrategias discursivas de alto impacto. Carlos Jaico centró su cierre en la necesidad de retirar del poder a partidos vinculados a corrupción, mientras que Charlie Carrasco propuso el cierre de fronteras y la expulsión de extranjeros en un plazo de 48 horas , una medida que generó controversia por su radicalidad. Walter Chirinos , en una de las intervenciones más polémicas, mencionó la implementación de un “ plan Bukele ” con participación de Vladimiro Montesinos , lo que generó fuertes cuestionamientos por las implicancias históricas y políticas de dicha propuesta. George Forsyth , en un tono más autocrítico, reconoció errores en su trayectoria política, mientras que otros candidatos apelaron a mensajes emocionales o simbólicos para conectar con el electorado. El debate también estuvo marcado por imprecisiones: se detectó que Carlos Jaico presentó un dato incorrecto sobre la tasa de desempleo, evidenciando la importancia del rigor técnico en este tipo de espacios. En conjunto, la jornada dejó en evidencia no solo la diversidad de propuestas, sino también las tensiones estructurales del proceso electoral, donde la lucha contra la corrupción se posiciona como tema central, pero aún enfrenta desafíos en términos de coherencia, viabilidad y credibilidad política