Cinco días después de la deflagración registrada en un tramo del sistema de transporte de gas de Camisea, el país continúa sin una fecha definida para la reparación del ducto afectado ni para el restablecimiento total del suministro de gas natural. El incidente, ocurrido en la región Cusco, ha provocado una de las mayores restricciones en el abastecimiento energético de los últimos años y mantiene en alerta a autoridades, empresas y consumidores.
Aunque la empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP) ha proyectado un plazo aproximado de 14 días para restituir el servicio, el Gobierno peruano advierte que dicho cronograma todavía no puede considerarse definitivo. La incertidumbre técnica, las condiciones climáticas adversas y las evaluaciones aún en curso impiden confirmar cuándo se normalizará el sistema.
Dificultades técnicas
Por su parte, Transportadora de Gas del Perú confirmó que mantiene su estimación inicial de dos semanas para restablecer el servicio; sin embargo, precisó que el cronograma podría verse afectado por las complejas condiciones del terreno y el clima.
De acuerdo con la empresa, las intensas lluvias en la zona han dificultado el traslado de maquinaria pesada y equipos especializados, indispensables para iniciar los trabajos de reparación del ducto.
En paralelo, el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) inició evaluaciones preliminares para determinar las circunstancias del incidente. El presidente interino del organismo, Aurelio Ochoa, señaló que los primeros indicios descartan la hipótesis de un atentado.
Según explicó, las observaciones técnicas iniciales apuntarían más bien a problemas vinculados al mantenimiento de las tuberías del sistema de transporte.
Ochoa también advirtió que si la reparación supera el plazo estimado de 14 días, el impacto en el abastecimiento de gas natural podría agravarse en el país. No obstante, aseguró que el suministro priorizará el consumo domiciliario y los servicios esenciales, como hospitales y transporte público.
Desabastecimiento de GLP
El incidente ha provocado una reducción drástica en el suministro de gas natural y la paralización del transporte de líquidos de gas natural (LGN), insumo clave para la producción de Gas Licuado de Petróleo (GLP), combustible utilizado por millones de hogares para cocinar y por una gran parte del parque automotor.
De acuerdo con Osinergmin, la planta operada por Pluspetrol dispone actualmente de inventarios suficientes para cubrir la demanda nacional de GLP durante aproximadamente 12 días.
La empresa ha incrementado el despacho de GLP hacia cisternas para evitar interrupciones en el suministro. Sin embargo, actores del sector advierten que el sistema logístico ya muestra señales de tensión.
El presidente de la Asociación de Plantas Envasadoras de Gas (Aseeg), Abel Camasca, señaló que el impacto ya se percibe en las operaciones del sector.
Según explicó, el racionamiento en el terminal de Pisco ha alterado los tiempos normales de carga. Mientras que antes una cisterna podía abastecerse en aproximadamente 14 horas, ahora el proceso puede tardar entre dos y tres días, lo que evidencia la presión creciente sobre la cadena de suministro.
Aunque existen reservas obligatorias de GLP —que, según estimaciones del sector, permitirían cubrir la demanda durante unos 15 días—, Camasca advirtió que el abastecimiento posterior dependerá en gran medida de importaciones.
En ese contexto, alertó que la escasez o el racionamiento podrían generar incrementos en el precio del balón de gas, afectando directamente a millones de hogares.









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