El conteo rápido al 100% de Datum Internacional ubicó a Keiko Fujimori , de Fuerza Popular, en el primer lugar de la elección presidencial con 16,8% de los votos, seguida por Rafael López Aliaga , de Renovación Popular, con 12,9% . En tercer lugar apareció Jorge Nieto , de Buen Gobierno, con 11,6% , mientras Ricardo Belmont , de Cívico Obras, alcanzó 10,1% y Roberto Sánchez , de Juntos por el Perú, obtuvo 9,4% . Con esos resultados, los dos primeros pasarían a la segunda vuelta prevista para el 7 de junio de 2026. La principal lectura política de esta fotografía electoral es clara: la disputa final, según el conteo rápido, quedaría en manos de dos candidaturas identificadas con la derecha , mientras las opciones de centro e izquierda no logran ingresar al balotaje. La diferencia entre Fujimori y López Aliaga es de 3,9 puntos porcentuales , pero el dato más sensible está en el margen entre el segundo y el tercer lugar: López Aliaga supera a Nieto por apenas 1,3 puntos . Ese tramo estrecho explica por qué el resultado fue seguido con especial cautela durante la noche electoral. Datum sostuvo, sin embargo, que los votos pendientes del lunes 13 de abril no alterarían el sentido del conteo. Urpi Torrado , CEO de Datum Internacional , indicó que las cifras se construyeron sobre cerca de 300.000 actas recogidas a nivel nacional y consideró que los 52.000 votos pendientes solo moverían décimas. En declaraciones a América TV y Canal N, Torrado señaló que cada 0,1% representa aproximadamente 20.000 votos , por lo que, según precisó, un candidato ubicado en quinto o sexto lugar no tendría posibilidad de escalar hasta el segundo puesto. La comparación con la boca de urna refuerza esa idea de estabilidad. En ese primer flash electoral, Keiko Fujimori había alcanzado 16,5% , Rafael López Aliaga 12,8% y Jorge Nieto 11,6% . La variación posterior fue mínima: Fujimori subió 0,3 puntos , López Aliaga 0,1 y Nieto se mantuvo. Torrado explicó que la diferencia entre ambos ejercicios está en el margen de error y en la fuente del dato: la boca de urna se basa en entrevistas a votantes al salir del local, mientras el conteo rápido trabaja con muestras de actas oficiales ya escrutadas y se acerca a un margen de error de 1% . Un mapa regional fragmentado El detalle territorial muestra que el respaldo a las candidaturas no fue homogéneo y que el voto estuvo fuertemente regionalizado . Keiko Fujimori lideró en varias plazas de la costa y del norte, como Piura con 28,3% , Tumbes con 28,8% , Lambayeque con 24,2% y Lima Provincias con 22,7% . También encabezó en Callao con 20,1% y en Ica con 22,1% . Rafael López Aliaga , en cambio, tuvo su mayor fortaleza en Lima Metropolitana , donde alcanzó 22,1% , por encima de Jorge Nieto , que obtuvo 16,6% , y de Fujimori , que registró 16,3% . En el interior del país, el panorama fue más disperso. Roberto Sánchez destacó en Cajamarca con 43,1% , en Huancavelica con 38,3% , en Apurímac con 30,0% y en Huánuco con 24,3% , lo que revela un voto de arraigo regional importante, aunque insuficiente a escala nacional. Jorge Nieto mostró su mejor rendimiento en Arequipa con 20,4% , mientras Alfonso López Chau apareció competitivo en Junín con 14,5% . Ese reparto regional confirma que la elección no produjo un liderazgo dominante: el primer lugar nacional apenas supera el 16% , y varios candidatos se repartieron bloques significativos del electorado. La jornada electoral, además, quedó marcada por una controversia logística que puede seguir pesando en la narrativa del proceso. La ONPE reconoció que 211 mesas de sufragio no se instalaron en 15 locales de votación de Lima Metropolitana , lo que afectó a más de 52.000 electores . Piero Corvetto , jefe del organismo , calificó lo ocurrido como un “problema logístico acotado”. Aunque Datum consideró que ese universo no cambiaría el orden del conteo rápido, el episodio sí introduce una tensión institucional en una elección ya de por sí fragmentada . Keiko Fujimori reaccionó tras conocerse los resultados preliminares y afirmó recibirlos con “ profunda gratitud, humildad y gran responsabilidad ”. Su pronunciamiento fue una de las primeras señales de una campaña que ahora se trasladaría a la segunda vuelta. Lo que viene, sin embargo, no depende solo de los dos primeros. La clave estará también en cómo se redistribuyan los votos de Nieto, Sánchez, Belmont, Carlos Álvarez y López Chau , en un escenario donde ningún bloque ha demostrado, por ahora, capacidad de imponerse con claridad sobre el resto.