La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteó el jueves la posibilidad de que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea, una categoría que todavía no existe formalmente en el bloque. La propuesta surge mientras ambas partes buscan una forma eficaz de lidiar con Donald Trump y sus aranceles.
Von der Leyen sostuvo que Canadá y la UE "ven el mundo con los mismos ojos". El primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó recientemente que "nuestro compromiso con el Estado de derecho y nuestra defensa inquebrantable de la dignidad humana, la libertad individual y la democracia comparten las mismas raíces profundas, la misma dedicación inquebrantable".
Un concepto que aún no existe
Dado que la figura de "miembro asociado" no está definida, resulta difícil determinar exactamente qué implicaría. Alemania propuso un acuerdo similar para Ucrania a principios de este año, pero Volodimir Zelenski rechazó la idea alegando que el país desea la adhesión plena.
Aunque no están reconocidos oficialmente como asociados, varios países mantienen fuertes vínculos o acuerdos con el bloque europeo. DW repasa algunos de esos modelos y cómo funcionan.
La AELC y el acceso al mercado único: Noruega, Liechtenstein e Islandia
Según este modelo, los países de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) forman parte del mercado interior de la UE, por lo que las personas, las mercancías y los servicios pueden circular libremente por el espacio Schengen. Estos tres países también se rigen por muchas normas de la UE en ámbitos como el turismo, el medio ambiente y la educación.
Sin embargo, existen diferencias clave. Estos Estados no participan en el proceso de toma de decisiones, salvo por alguna aportación en la elaboración de políticas, como la participación en grupos de expertos. Tampoco forman parte de la unión aduanera, no utilizan el euro y no están sujetos a la política comercial común ni a la legislación en materia de justicia de la UE.
Islandia celebró el mes pasado un referéndum sobre la posibilidad de adherirse como miembro de pleno derecho, pero la iniciativa del Gobierno en este sentido fracasó y el país sigue siendo solo miembro de la AELC.
Acuerdos bilaterales: Suiza
Aunque limita con cuatro Estados miembros de la UE (Alemania, Italia, Francia y Austria), Suiza nunca ha sido miembro de pleno derecho del grupo. En su lugar, la UE (y sus antecesores) y Suiza han suscrito más de 120 acuerdos bilaterales a lo largo de los últimos 50 años, en ámbitos como el comercio, el transporte, la seguridad y la educación. El año pasado se ultimó un nuevo paquete de acuerdos.
Más de 1,5 millones de ciudadanos de la UE viven y trabajan en Suiza, mientras que 466.200 suizos han hecho el camino inverso. Esto es posible porque Suiza también forma parte del espacio Schengen, lo que permite la libre circulación de personas a través de las fronteras.
Suiza realiza aportaciones financieras a varios Estados miembros de la UE que se incorporaron tras la ampliación de 2004, principalmente en el este de Europa, pero no tiene derecho a voto en la UE y solo adopta algunas de sus leyes. También puede participar en determinados programas y proyectos de investigación mediante negociaciones individuales.
El acuerdo posterior al Brexit: Reino Unido
Más de cuatro años después de que Reino Unido votara a favor de salir de la UE en un referéndum celebrado en 2016, ambas partes firmaron un acuerdo comercial y de cooperación. Las negociaciones fueron tensas y complejas, y Reino Unido tiene ahora un acceso limitado al mercado comunitario y está alineado con la UE en algunos ámbitos políticos y normativos, al menos por el momento.
Desde que el Partido Laborista, de centroizquierda, sustituyó a los conservadores en el Gobierno en 2024, se ha hablado con mayor frecuencia de un regreso a la unión aduanera y de la armonización en otros ámbitos políticos específicos de la UE. Sin embargo, por ahora parece poco probable que se recupere la condición de miembro de pleno derecho.
Proceso de estabilización y asociación: Balcanes Occidentales
La UE no ha admitido a ningún nuevo Estado miembro desde Croacia en 2013. Varios países vecinos de la región esperan incorporarse al bloque, pero primero deben cumplir una serie de criterios en el marco del "proceso de estabilización y asociación" diseñado para los Balcanes Occidentales. Se trata de Albania, Bosnia y Herzegovina, Kosovo, Montenegro, Macedonia del Norte y Serbia.
En el marco de este plan, la UE se ha comprometido a "preparar a los socios de los Balcanes Occidentales para la adhesión mediante reformas económicas e inversiones, y a hacer llegar algunos de los beneficios de la pertenencia a la UE a los ciudadanos de la región".
Los Estados deben convertirse primero en candidatos oficiales presentando una solicitud a la UE, y cada uno de los Estados miembros debe aceptar su condición de país candidato. A continuación, se inicia un proceso de negociación, como el que se lleva a cabo actualmente con Ucrania, Serbia y Montenegro. Por último, se elabora un tratado de adhesión, que debe ser aprobado por la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo. Solo una vez que dicho tratado haya sido firmado y ratificado por todos los Estados miembros y el país candidato, este último pasará a ser miembro de la UE.










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