La Unión Europea atraviesa un momento decisivo en la reforma de la Directiva de Productos del Tabaco (TPD). El borrador que prepara la Comisión Europea plantea restricciones más estrictas a las alternativas sin combustión, un enfoque que no coincide con la postura del Parlamento Europeo, partidario de una legislación basada en la diferenciación de riesgos. La propuesta está liderada por el comisario de Salud, Olivér Várhelyi.
Un borrador con reparos internos
El texto sigue en fase preparatoria y la Comisión prevé presentar su propuesta formal en los próximos meses. Según el medio especializado Table.Briefings, el Regulatory Scrutiny Board, órgano interno de la Comisión que revisa la calidad de sus informes, emitió en diciembre de 2025 un dictamen negativo sobre el borrador del informe del Ejecutivo. El Board señaló cuatro deficiencias graves, entre ellas una base de pruebas insuficiente.
El borrador podría ampliar la regulación del "tabaco" a "nicotina", incluir nuevos productos —como las bolsas de nicotina— y contemplar medidas como la prohibición de sabores en los vapeadores.
El financiamiento de las organizaciones que piden endurecer la norma
De forma paralela, análisis como el del experto en vapeo Michael Landl, director de la World Vapers' Alliance, pusieron el foco en cómo se financian algunas de las organizaciones más visibles a favor de endurecer la normativa. Entidades como la European Cancer Organisation y la Smoke Free Partnership reciben fondos de la Comisión Europea y, según Landl, mantuvieron encuentros con los comisarios Várhelyi y Hoekstra en el otoño de 2025.
Un informe de la Free Market Foundation (Szabad Piac Alapítvány), un think tank húngaro, identificó unos 12,8 millones de euros anuales de financiación pública para nueve organizaciones que hacen incidencia ante las instituciones europeas, entre ellas la European Environmental Bureau y Slow Food Europe. De esa cantidad, 12,41 millones —el 96,8%— proceden de la Comisión Europea. Los autores describen el fenómeno como "lobby circular". Se trata de un análisis promovido por una organización afín a la industria del vapeo, y no de una auditoría oficial de la UE.
La réplica de la comunidad científica
El debate también movilizó a la comunidad investigadora. Tras afirmar el comisario Várhelyi que los productos de nicotina sin humo tienen riesgos comparables a los del tabaco, un grupo de expertos y científicos europeos envió cartas a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en las que califican esas declaraciones de falsas y engañosas, y piden tener en cuenta más de 130 estudios que apuntan a un menor riesgo frente al cigarrillo. Los firmantes defienden que gran parte del daño del tabaquismo procede de la combustión y no de la nicotina en sí.
En 2022, el Parlamento Europeo pidió que se realizaran evaluaciones científicas independientes para comparar los niveles de riesgo de las diferentes categorías de productos con nicotina. Según expertos reunidos en la novena cumbre de la Society for Harm Reduction and Evidence (SCOHRE), esa petición continúa sin traducirse en una evaluación independiente con suficiente peso en el proceso regulatorio.
Modelos regulatorios y resultados dispares
La comparación entre distintos países aporta matices al debate. Suecia es el caso más citado: con un marco permisivo hacia alternativas orales como el snus y las bolsas de nicotina, redujo su tasa de fumadores diarios al 3,7%, la más baja de Europa, frente al 24% de media en la UE y el 27% registrado en España, según los datos expuestos en la cumbre de SCOHRE. Distintas organizaciones señalaron ese resultado como un hito hacia convertirse en el primer país "libre de humo", umbral que se define internacionalmente por debajo del 5%.
Nueva Zelanda presenta una prevalencia de 6,8% de fumadores diarios, mientras que Reino Unido integró el vapeo en los programas de deshabituación de su sistema público de salud (NHS) y sitúa su tasa en torno al 10%. La República Checa redujo su prevalencia del 30% al 23% en el contexto de una estrategia que incorporó distintas alternativas.
En el extremo opuesto, en Países Bajos la prohibición de los sabores y de las bolsas de nicotina coincidió, según denuncian los críticos de estas políticas, con el crecimiento de canales de distribución informales. Una deriva similar enfrentarían Bélgica y Francia, esta última tras extender los vetos incluso a la tenencia de vapeadores desechables y productos orales, según la misma fuente. Fuera de la UE, el informe de Landl cita el caso de Turquía, donde la tasa de fumadores habría repuntado hasta el 32,1% tras aplicar las políticas más restrictivas recomendadas por la OMS; a diferencia del dato sueco, esta cifra no pudo confirmarse de forma independiente más allá de la fuente original.
Lo que está en juego
Tanto los científicos firmantes de las cartas como el Parlamento Europeo coinciden en una idea de fondo: restringir en exceso el acceso legal a las alternativas sin combustión podría no reducir el consumo de nicotina, sino empujar a antiguos fumadores de vuelta al cigarrillo tradicional o hacia canales no regulados. La Comisión Europea, por ahora, mantiene su hoja de ruta hacia una "generación libre de tabaco" en 2040.










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