El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país no requiere el apoyo de la OTAN ni de otros aliados para continuar la campaña militar conjunta con Israel contra Irán, en medio de la negativa de varios países europeos a involucrarse en el conflicto en Oriente Medio. A través de un mensaje difundido en la red social Truth Social, el mandatario sostuvo que “la mayoría de nuestros aliados de la OTAN” ha comunicado su decisión de no participar en las operaciones militares. No obstante, aseguró que “casi todos los países están firmemente de acuerdo” con la postura de Washington respecto a que Irán no debe desarrollar armas nucleares. Trump también cuestionó el rol de la alianza atlántica, al señalar que la relación es “unilateral” debido al alto gasto estadounidense en defensa. Según indicó, Estados Unidos invierte “cientos de miles de millones de dólares” en la protección de sus socios, quienes —de acuerdo con su declaración— no responden de la misma manera en momentos críticos. Europa descarta intervención militar directa La postura de Washington se produce luego de que países miembros de la OTAN rechazaran participar en la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde transita cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado a nivel mundial. Desde Alemania, el portavoz del Gobierno, Stefan Kornelius, y el canciller Friedrich Merz señalaron que la OTAN no cuenta con mandato para operar en ese escenario. Merz indicó que ni Estados Unidos ni Israel consultaron previamente a Berlín antes de iniciar los ataques, por lo que —según declaró— “no lo haremos” en referencia a una eventual participación militar. En la misma línea, el primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó que el Reino Unido no se sumará a la guerra contra Irán, aunque mencionó que se trabaja en alternativas para mitigar el impacto económico del conflicto, especialmente en el mercado energético. Impacto global y búsqueda de salidas diplomáticas El bloqueo del estrecho de Ormuz, atribuido a Irán como respuesta a los bombardeos iniciados el 28 de febrero, ha generado un incremento en los precios internacionales del petróleo, que superaron los 104 dólares por barril, según reportes citados por autoridades europeas. La Unión Europea, por su parte, descartó ampliar el mandato de su misión naval en la región. La alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, señaló que “esta no es la guerra de Europa”, aunque reconoció que los intereses del bloque sí se ven afectados. En ese sentido, insistió en la necesidad de priorizar una salida diplomática. Diversos países como España, Italia, Grecia, Suecia y Dinamarca han reiterado que no enviarán fuerzas militares. Desde Italia, autoridades advirtieron que una intervención implicaría “entrar en guerra”, mientras que Alemania cuestionó la efectividad de una mayor presencia naval en la zona. Pese a este escenario, Trump insistió en que Estados Unidos continuará sus acciones y afirmó: “No necesitamos ayuda de nadie”, al tiempo que aseguró que las capacidades militares iraníes han sido debilitadas, según su evaluación.