El Senado de Italia aprobó la legislación que abre la puerta al regreso de la energía nuclear al país, casi cuatro décadas después de que se cerraran sus últimas centrales, según informó el Financial Times. La norma crea el marco regulatorio para que el Ejecutivo elabore en los próximos meses los decretos sobre concesión de licencias, normas de seguridad, gestión de residuos y criterios para futuras instalaciones.
El ministro de Medio Ambiente y Seguridad Energética, Gilberto Pichetto Fratin, calificó la aprobación como “un día histórico para Italia”, según recoge el mismo medio. El texto da respaldo al proyecto de la presidenta del Consejo, Giorgia Meloni, en materia de seguridad energética.
Qué habilita la ley y qué queda pendiente
La aprobación no autoriza todavía la construcción de nuevas centrales ni la reactivación de los reactores antiguos, según explicó El Periódico de la Energía. El texto solo establece el marco regulatorio; la autorización concreta dependerá de los decretos que el Ejecutivo debe elaborar en los próximos meses.
Italia apunta a desarrollar tecnología nuclear de nueva generación, con foco en reactores modulares pequeños (SMR) y otras técnicas más avanzadas y flexibles, de acuerdo con la información difundida.
Dos referendos y un cambio de tendencia en Europa
El país había rechazado la energía nuclear en dos consultas nacionales: la primera en 1987, a raíz del accidente de Chernóbil, y la segunda en 2011, tras el desastre de Fukushima.
El giro italiano se produce en un contexto de volatilidad en los precios de los combustibles y las materias primas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó meses atrás de “error estratégico” el retroceso nuclear que la UE mantuvo durante décadas, según la fuente.
El eurodiputado Diego Solier sostuvo, en un artículo publicado en Demócrata, que durante mucho tiempo en Bruselas se repitió el mantra de las renovables y que, con la soberanía energética de la Unión en juego, corresponde un debate abierto y público, libre de tabúes, sobre el proyecto nuclear.
La taxonomía verde y el programa nuclear a 2050
En 2022, el Consejo y el Parlamento Europeos incluyeron la energía nuclear en la taxonomía verde, decisión que la fuente describe como un punto de quiebre frente al recelo previo hacia esa fuente de generación.
En marzo de 2026 se publicó el octavo Programa Indicativo Nuclear de la Comisión Europea, que fija la hoja de ruta y las necesidades de inversión para mantener la energía atómica en el mix energético de la UE hacia 2050. La idea subyacente, según el documento, es reforzar la soberanía energética a medio y largo plazo, reducir la dependencia de Moscú, complementar a las renovables y responder a la mayor demanda derivada de la IA y la electrificación.
Los doce países con centrales y el liderazgo francés
Italia se sumaría a los doce países de la UE con centrales nucleares en funcionamiento:
- Bélgica
- Bulgaria
- República Checa
- España
- Francia
- Hungría
- Países Bajos
- Rumanía
- Eslovenia (en copropiedad con Croacia)
- Eslovaquia
- Finlandia
- Suecia
Francia genera alrededor del 65% de su electricidad a partir de energía nuclear y exporta los excedentes, lo que la convierte en una de las principales potencias nucleares del mundo. Su presidente, Emmanuel Macron, se mostró partidario del recurso y lo calificó de «clave para conciliar la independencia y, por lo tanto, la soberanía energética con la descarbonización y la neutralidad de carbono», según Euronews.
Las críticas que persisten y el límite del argumento soberanista
Las críticas se mantienen. Greenpeace señala que las centrales, pese a su potencial energético, implican peligro ante terremotos, inundaciones, fenómenos meteorológicos extremos o el envejecimiento de los reactores. La energía nuclear tampoco es limpia al 100%: produce pocos desechos, pero son residuos radiactivos que conservan su peligrosidad durante cientos de miles de años, riesgos que para muchos detractores resultan inasumibles.
A esto se suma una limitación del argumento soberanista: la dependencia de las importaciones persiste porque no hay recursos suficientes para enriquecer el uranio y convertirlo en combustible nuclear, según la información disponible.
Con la ley aprobada, el siguiente paso queda en manos del Ejecutivo italiano, que deberá redactar los decretos que definan licencias, seguridad, residuos y criterios para las futuras instalaciones.










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