España redujo el desempleo en abril de 2026 a 2.357.044 personas, la cifra más baja desde junio de 2008 y la primera vez en casi 18 años que el país perfora la barrera de los 2,4 millones de parados. Sin embargo, el detalle por edades revela que esa supuesta mejora general esconde un mercado laboral que avanza a dos velocidades: los jóvenes encadenan récords y los mayores de 45 años quedan rezagados, según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
El paro sénior roza el 60 % del total
De los casi 2,36 millones de desempleados contabilizados en abril, 1.376.550 superaban los 45 años. Esto equivale al 58,4 % de todo el paro registrado en España. Dicho de otro modo: seis de cada diez personas sin trabajo tienen más de 45 años. Dentro de ese grupo, uno de cada tres desempleados ya pasa los 50.
El contraste con el segmento juvenil es marcado. El paro entre menores de 25 años cerró abril en el 24,53 %, con 169.693 jóvenes en las listas del SEPE, el registro más bajo de toda su serie histórica. En términos interanuales, la caída fue del 14,2 %: en abril de 2025 había 197.674 jóvenes desempleados. Hace una década, en 2015, la tasa rozaba el 44,4 %.
La diferencia en la velocidad de mejora también se aprecia en términos absolutos. Durante abril, 19.284 jóvenes salieron del paro (un descenso del 10,2 %), mientras que en la franja de mayores de 45 años encontraron empleo 19.990 personas, apenas una bajada del 1,43 %. El envejecimiento progresivo de la población activa explica el desfase: los mayores de 45 años son el grupo más numeroso, por lo que una cantidad similar de colocaciones tiene un impacto porcentual mucho menor.
Reinsertarse después de los 45, una barrera casi infranqueable
El informe del SEPE sobre el mercado de trabajo de los mayores de 45 años señala que este colectivo superó los 11 millones de ocupados durante 2025, más de la mitad del total de trabajadores del país. Sin embargo, esa presencia masiva en el empleo existente no se traduce en igualdad de acceso a nuevas oportunidades.
En marzo de 2026, los menores de 25 años firmaron 308.094 contratos, mientras que el colectivo mayor de 45 —que duplica en número a los jóvenes dentro de la población activa— apenas concretó 367.204. La contratación sénior resulta, en proporción, significativamente inferior.
La segunda mala noticia para este segmento es la cronificación del desempleo: el 53 % de los 755.500 parados mayores de 50 años lleva más de un año buscando trabajo sin conseguirlo. Al cierre del primer trimestre, el grupo de mayores de 55 años alcanzaba los 4,93 millones de ocupados, el 22 % de todos los trabajadores españoles, con 242.500 personas más que un año antes. Las cifras reflejan una población activa que envejece, se jubila más tarde y permanece más tiempo en el mercado.
La España vaciada, la más castigada
El impacto del desempleo sénior no es uniforme en todo el territorio. Las provincias con menor densidad poblacional y más emigración juvenil concentran las estructuras de paro más envejecidas. Zamora encabeza la lista: más del 62 % de sus desempleados superan los 45 años. Pontevedra y La Coruña también presentan pirámides de desempleo con fuerte peso de las franjas etarias altas, un reflejo de la España vaciada donde los jóvenes migraron hacia los grandes polos industriales.










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