Un reportaje del dominical Cuarto Poder evidenció el brutal avance de la minería ilegal en la Amazonía peruana. Según la investigación, solo entre enero y febrero la minería ilegal deforestó más de 69 hectáreas de selva en la reserva nacional de Tambopata, en Madre de Dios, de acuerdo con un informe publicado en El Comercio.
El reportaje, difundido el domingo, muestra con crudeza el accionar de estas mafias que, según la fuente, han penetrado instituciones del Estado como el Congreso, el Ejército y la Policía. La investigación advierte que los grupos ilegales ahora operan con paramilitares fuertemente armados, desafiando abiertamente a las autoridades.
El impacto en las comunidades nativas
El material periodístico también describe el drama de comunidades como Esperanza, ubicada a dos horas de Yurimaguas, en la región Loreto. Los pobladores de esa localidad carecen de agua potable, electricidad e Internet, y además sufren la deforestación indiscriminada que destruye sus tierras de cultivo y contamina el río Huallaga, su principal fuente de vida.
Según el reportaje, los mineros ilegales utilizan sustancias tóxicas para extraer minerales y luego las vierten sin control en los ríos. Durante el recorrido, se observaron vertientes de aguas oscuras que contaminaban el caudal, así como embarcaciones que transportaban grandes cantidades de troncos producto de la tala ilegal.
Actividades criminales conexas
La investigación señala que la minería y la tala ilegal son la base de otras actividades delictivas como la trata de mujeres, la extorsión y el sicariato. Según la fuente, se trata de zonas liberadas donde ni siquiera la Policía ingresa, a pesar de tener conocimiento de lo que ocurre.
El reportaje incluye el testimonio de un joven que trabajó como minero informal en la selva, quien afirmó que en esos lugares "la vida no vale nada" y que "duermes con un ojo cerrado y otro abierto". El muchacho indicó que "en una semana puedes ganar hasta diez mil soles si trabajas parejo", lo que motiva a muchos a integrar esta cadena ilegal.
El desafío para el nuevo gobierno
La investigación concluye que cada vez más políticos son financiados por estos grupos criminales, que ahora forman parte de las instituciones y legislan a favor de actividades que destruyen el ecosistema. Lugares como La Pampa o Tambopata son descritos como tierra de nadie, donde la prostitución infantil y la venta de drogas ocurren a la luz del día.
De acuerdo con el reportaje, el nuevo gobierno de Keiko Fujimori deberá convocar ayuda internacional, especialmente de Estados Unidos, si realmente desea frenar este accionar criminal que mueve millones de dólares y destruye la Amazonía con total impunidad.










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