Un video de 25 segundos difundido por el medio Al Jazeera hace cuatro días ha vuelto a encender la agenda pública en México. En la grabación se ve al menos a 10 combatientes en un bosque, "saliendo de la misión", según se escucha decir a uno de ellos. El grupo de soldados, de nacionalidad mexicana, colombiana y panameña —según reconoce quien filma—, presuntamente forma parte del frente de Ucrania en la guerra iniciada por Rusia.
Lo llamativo es que uno de ellos, que aparece frente a la cámara, admite que es miembro del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y afirma que quien sostiene el celular fue miembro de La Chapiza, la facción de los hijos del excapo Joaquín El Chapo Guzmán en el Cartel de Sinaloa: "Pura Chapiza y Cartel Jalisco, 4 letras. A la verga...". Los cuestionamientos sobre la veracidad de la filmación llegaron hasta la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien dijo que se iba a investigar la supuesta presencia del crimen organizado de México en la contraofensiva de Kiev contra Moscú.
Una preocupación continental
La infiltración del crimen organizado entre las trincheras de la guerra de Rusia contra Ucrania comienza a ser una preocupación para los Gobiernos del continente americano. Especialmente para México y Estados Unidos, quienes comparten frontera y, desde el segundo mandato de Donald Trump, han hecho de la lucha contra las drogas y contra los cárteles una prioridad. Sin embargo, la huella del narco mexicano y sus aprendizajes en Kiev no son nuevos.
En diciembre del pasado año ya se consideraba una "teoría marginal" la advertencia sobre la infiltración de los cárteles y su interés por aprender en Ucrania el uso de aeronaves no pilotadas tipo kamikaze. Ahora, según Henry Zimmer, investigador asociado del Programa de las Américas para el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), se puede afirmar que se trata de un "canal de reclutamiento real" para un mayor alcance en la guerra armamentista del crimen organizado frente a los ataques de sus rivales.
El enlistamiento de mercenarios, exguerrilleros o personas con antecedentes criminales en la Legión Extranjera Ucrania no es una novedad. El reclutamiento no solo se realiza a través de canales oficiales gubernamentales, sino también a través de grupos militares de élite sin contacto directo con el Ejecutivo de Kiev. "Operan como redes clandestinas de reclutamiento", le dijo a EL PAÍS Ernesto Zárate sobre su familiar, un expolicía federal mexicano que se enroló en la guerra y murió en combate.
"Ucrania enfrenta una grave escasez de personal militar en el frente y los combatientes extranjeros funcionan como una válvula de alivio para no sobrecargar a su propia población. Esto genera una tensión entre mantener abiertos los canales de ingreso y filtrar a los aspirantes. Aunque Ucrania ha colaborado con México y Colombia para identificar actores criminales, los procesos de selección siguen siendo deficientes", explica Zimmer vía telefónica.
Contratácticas sacadas del frente
El especialista en temas de seguridad del CSIS, dependiente de la Universidad de Georgetown, en EE UU, afirma que hubo informes de casos aislados en el verano de 2025 de que autoridades mexicanas y ucranias habían colaborado para vigilar a posibles reclutas de drones para los cárteles. "Hay varias personas viajando a Ucrania con la intención de adquirir habilidades para transferirlas de vuelta, o que ya están sirviendo allí y son contactadas explícitamente por grupos criminales. Se está convirtiendo en un método cada vez más institucionalizado para la proliferación de experiencia en drones en las Américas", detalla.
Zimmer explica que hay dos aspectos fundamentales que los grupos criminales buscan de una guerra donde el uso de drones ha sido protagónico. El primero, cómo volar el dron en terrenos complejos, como bosques o entornos urbanos, lo cual es más difícil de lo que se podría esperar. Y el segundo, que tiene que ver con detalles técnicos y modificación de los aparatos. "Cómo cablear un dron comercial con una carga explosiva para detonar al contacto, cómo funciona el sistema de espoleta, cómo equiparlo y cómo modificarlo para resistir el bloqueo electromagnético [jamming]. Dado que la mayoría de las aeronaves no pilotadas comerciales usan frecuencias fijas fáciles de interrumpir con un inhibidor, también se requieren habilidades de mantenimiento y adaptación técnica", complementa.
De acuerdo con información dada a conocer por el medio The Intelligence, las academias de drones de pilotaje con visión remota en primera persona (FPV), asociadas con la Legión Extranjera Ucrania —una unidad creada por el presidente de ese país, Volodímir Zelenski—, estaban inicialmente reservadas para operadores de esa nacionalidad, pero gradualmente se fueron abriendo a voluntarios extranjeros, entre los que predominaron personas de origen mexicano y colombiano.
Los narcodrones FPV armados suelen emplear un explosivo que detona al entrar en contacto con el objetivo, por eso la denominación de kamikaze. A cualquiera de estos dispositivos, que tienen un precio entre 400 y 700 dólares —aunque ahora están optando por comprar drones chinos por el precio más económico—, se adaptan con tubos de acero galvanizado de aproximadamente unos 10 centímetros con pólvora, balines o partes metálicas, como clavos o tornillos, que sirven como esquirlas. En modelos más avanzados, incluso se abastecen con cargas de detonante C4. El vuelo autónomo permite una mayor puntería para superar obstáculos y el impacto en estructuras.
El Gobierno estadounidense detectó un total de 34.682 vuelos de drones (aproximadamente 35.000) cerca de su frontera sur en el año fiscal 2025, según los registros publicados en un informe de la organización ACLED.
Ante la ofensiva aérea del crimen organizado, EE UU y México han invertido en tecnología y aparatos que funcionan como inhibidores de señales de drones portátiles. El sistema de estos dispositivos puede interrumpir estos enlaces, haciendo que el dron regrese a su origen, se estrelle o caiga al suelo. Sin embargo, según Zimmer, esto ha llevado a los cárteles a pensar en contraofensivas como el uso de narcodrones con fibra óptica, que son inmunes a los inhibidores. Otra táctica sacada del libro de la guerra de Rusia en Ucrania.
El canal de conocimiento entre Ucrania y México
Un ejemplo de lo señalado es la incautación realizada el pasado 4 de octubre en El Rosario, en el municipio de Mazatlán, Sinaloa, de 15 drones tipo FPV, 15 rollos de fibra óptica (usados para pilotaje guiado por cable en lugar de radiofrecuencia), 7 gafas para drones, 15 controles manuales, 3 pantallas y 14 pilas para los equipos. Este decomiso es el primer registro oficial en México de este tipo de tecnología adaptada por grupos del crimen organizado.
Zimmer dice que esto demuestra lo vital que es el canal de conocimiento desde Ucrania hacia México. Aunque, según explica, los cárteles usaban drones mucho antes de la invasión a gran escala de Rusia en 2022. Operar este tipo de aeronave con fibra óptica requiere resolver problemas complejos, como evitar que el cable se enrede en los árboles o lidiar con condiciones ambientales adversas. "En Ucrania, donde el jamming (la inhibición) en el frente es masivo, el uso de drones de fibra óptica está muy extendido. Difícilmente veríamos a los cárteles en México adoptando estos recursos tan rápido sin la experiencia que los combatientes están trayendo desde el frente", precisa el especialista.
El investigador del CSIS apunta que los grupos criminales han tomado la delantera e innovado a un ritmo acelerado en solo un par de años: pasaron de municiones rudimentarias lanzadas desde el aire a drones de ataque unidireccional (como misiles de precisión de corto alcance) y ahora a la fibra óptica. "Los gobiernos apenas están intentando adquirir inhibidores de señal o sistemas de defensa aérea para resguardar sitios clave, mientras la innovación dentro de los cárteles avanza rápidamente".










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