Kyiv vivió una de sus noches más devastadoras desde el inicio de la guerra, luego de que Rusia lanzara un ataque aéreo masivo contra la capital ucraniana con cerca de 500 drones y más de 70 misiles, según reportaron autoridades ucranianas y medios internacionales.
El bombardeo ocurrió durante la madrugada del jueves 2 de julio y dejó al menos 27 personas fallecidas y decenas de heridos, mientras los equipos de emergencia continuaban removiendo escombros en busca de posibles sobrevivientes. El alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko, calificó el ataque como uno de los más graves registrados contra la ciudad en más de cuatro años de conflicto.
De acuerdo con los primeros reportes, varios distritos de la capital fueron alcanzados por misiles y drones, provocando incendios y daños en edificios residenciales, un hotel y otras infraestructuras urbanas. Uno de los puntos más afectados fue un edificio de nueve pisos, donde se registró una fuerte destrucción y quedaron personas atrapadas bajo los restos de concreto.
Durante varias horas, miles de ciudadanos permanecieron refugiados en estaciones del metro y sótanos ante la continuidad de las alertas aéreas. Las autoridades ucranianas indicaron que el ataque incluyó misiles balísticos, lo que complicó la labor de defensa aérea.
El presidente Volodímir Zelenski condenó el bombardeo y volvió a pedir a sus aliados occidentales acelerar la entrega de sistemas de defensa antiaérea, especialmente equipos capaces de interceptar misiles de largo alcance.
Rusia, por su parte, sostuvo que la ofensiva fue una respuesta a ataques ucranianos contra infraestructura rusa. Sin embargo, Kyiv y sus aliados calificaron la acción como un nuevo ataque contra civiles.
Tras la tragedia, las autoridades declararon jornada de duelo en la capital ucraniana.










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