Una bomba explotó la noche del sábado en el restaurante Balzi Rossi, situado en la céntrica plaza Kudrinskaya de Moscú, y causó la muerte de al menos dos personas, además de dejar 21 heridos. El alcalde de la capital rusa, Serguéi Sobianin, calificó lo ocurrido como un “brutal ataque terrorista” y aseguró que los responsables serán identificados y castigados.
Según medios estatales rusos, una mujer no identificada intentó ingresar a un evento privado llevando una caja que contenía un artefacto explosivo improvisado. Un agente de seguridad sospechó del paquete y la detuvo antes de que accediera al establecimiento. La bomba estalló durante la revisión, matando al vigilante, a un cliente y a la propia portadora del dispositivo.
Las autoridades todavía no han determinado si la mujer activó deliberadamente el explosivo o si desconocía el contenido de la caja. Informaciones preliminares citadas por el diario Kommersant señalan que el artefacto habría sido detonado a distancia, tenía una potencia equivalente a un kilogramo de TNT y contenía bolas metálicas para aumentar su capacidad letal.
El estallido ocurrió aproximadamente a las 8:10 de la noche, cerca de la terraza del restaurante. Equipos policiales, investigadores y servicios de emergencia acordonaron rápidamente la zona e iniciaron las diligencias.
Hasta el momento, ninguna organización se ha atribuido el ataque y las autoridades rusas no han señalado un posible vínculo con Ucrania. La investigación busca establecer quién preparó el explosivo, cuál era el objetivo y si los asistentes al evento privado eran el blanco del atentado.










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