El abogado millonario Abelardo de la Espriella asumirá la Presidencia de Colombia a partir de agosto con un programa de gobierno centrado en la seguridad, la lucha contra el narcotráfico, reformas económicas liberales y una política exterior alineada con Estados Unidos. El empresario de 47 años fue elegido el domingo para su primer cargo de elección popular, en unos comicios que cerraron el ciclo abierto por la izquierda hace cuatro años.
Plan Colombia II y alianza con Estados Unidos
De la Espriella, ciudadano colombiano y estadounidense que se identifica como “republicano”, propone incorporar a Colombia a la alianza anticrimen “Escudo de las Américas”, liderada por Donald Trump. Bautizó su iniciativa como “Plan Colombia II”, en referencia a la millonaria cooperación de Washington con Bogotá a principios de siglo. La propuesta incluye bombardeos contra grupos armados, erradicación de narcocultivos con herbicidas y la instalación de bases militares estadounidenses en territorio colombiano.
“No habrá zonas vedadas para el Estado, no habrá criminales impunes e intocables. No habrá organizaciones por encima de la Constitución y la ley”, advirtió el domingo en su primer discurso como mandatario electo.
Megacárceles y porte de armas
Inspirado en los mandatarios de El Salvador, Nayib Bukele, y Ecuador, Daniel Noboa, De la Espriella prometió construir diez megacárceles “a diez pisos bajo tierra”, donde los reclusos se alimentarán con “pan y agua”. Este tipo de prisiones de máxima vigilancia han generado alertas por posibles violaciones a los derechos humanos, según organizaciones especializadas. Los adversarios del presidente electo ven tintes autoritarios en su discurso y expertos advierten de una posible escalada de la violencia.
También propone flexibilizar el porte de armas para civiles. “Las personas que demuestren la idoneidad física y psicológica para portar un arma, en la era de El Tigre tendrán un arma”, afirmó durante la campaña.
Dolarización y recorte del Estado
De la Espriella recibe un país con un déficit fiscal cercano al 7% del PIB, el segundo mayor de la región después de Brasil, tras un período de elevado gasto público durante el gobierno de Gustavo Petro. En campaña afirmó que lo “ideal” sería dolarizar la economía colombiana. También propone impulsar el fracking para aumentar la producción energética, reducir el tamaño del Estado en un 40%, inspirado por Javier Milei en Argentina, y bajar impuestos a las empresas.
Revisión de organismos internacionales
En materia de cooperación, De la Espriella afirma que está dispuesto a revisar la continuidad de Colombia en entidades como Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA), a las que califica como un “directorio político de la izquierda” que “no han servido para nada”. También deslizó la posibilidad de retirar a Colombia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que considera una “farsa”. Quiere además cerrar parte de las embajadas de Colombia en el exterior y convertir las restantes en centros de negocios.
Su triunfo fortalece “el bloque que está generándose en América Latina”, según Juan David Cárdenas, experto de la Universidad de La Sabana, quien lo describe como “una vuelta del péndulo a la derecha en la región, que claramente es también consecuencia del papel tan fuerte que ha tenido Trump en los procesos políticos locales”. De la Espriella venció por menos de un punto porcentual al senador Iván Cepeda, aliado del primer presidente izquierdista del país, Gustavo Petro.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.