La Asociación de Familiares de los Asesinados y Heridos el 15 de diciembre de 2022 en Ayacucho (ASFAH) ha alzado su voz exigiendo la renuncia de Morgan Quero a su cargo en el Ministerio de Educación, tras sus controversiales declaraciones que han sido calificadas como un insulto a la memoria de las víctimas de las protestas sociales contra el gobierno de Dina Boluarte.
Durante una entrevista con una reportera de La República, Quero expresó: “Los derechos humanos son para las personas, no para las ratas”, una frase que generó inmediata indignación en Ayacucho y otros sectores del país. Aunque posteriormente trató de matizar sus palabras, asegurando que se refería a “violadores de menores de edad”, el daño estaba hecho.
Indignación en Ayacucho
La ASFAH emitió un contundente comunicado rechazando las declaraciones del funcionario, recordando que las víctimas de las protestas eran personas inocentes que merecen respeto y justicia. “Todos somos iguales: las víctimas de la protesta no somos ratas, somos humanos”, señalaron los familiares.
Además, exigieron que se abra una investigación formal contra Quero por discriminación, citando el artículo segundo de la Constitución peruana, que garantiza la igualdad de todas las personas ante la ley y prohíbe cualquier tipo de discriminación. “Al calificar como ratas a las víctimas de la protesta social, menoscaba nuestra dignidad y contraviene a lo que bajo juramento se obligó a respetar: la Constitución”, afirmaron.
El Frente de Defensa del Pueblo de Ayacucho (Fredepa) también se sumó a las críticas, declarando a Morgan Quero como persona no grata en la región.
Dos años de dolor y reclamos
El próximo 15 de diciembre se cumplirán dos años de la matanza en Ayacucho, uno de los episodios más oscuros de las protestas que marcaron el inicio del gobierno de Dina Boluarte. Ese día, 10 personas fueron asesinadas tras una intervención militar en respuesta a las movilizaciones sociales. Hasta ahora, los familiares de las víctimas continúan exigiendo justicia, pero sienten que los avances han sido insuficientes.
La indignación por las palabras de Quero se suma al clima de tensión que vive Ayacucho en esta fecha conmemorativa. “Es como si quisieran borrar nuestra lucha y la memoria de quienes perdimos”, dijo una madre que perdió a su hijo en las protestas.
Intentos fallidos de justificación
Ante la avalancha de críticas, Morgan Quero intentó justificar sus declaraciones en diferentes medios. En un inicio, afirmó que no había escuchado claramente la pregunta de la periodista debido al ruido ambiente. Más tarde, en una entrevista en el programa Buenos Días Perú de Panamericana Televisión, aseguró que la reportera tenía la boca tapada con el micrófono, lo que habría dificultado la comunicación.
Estas explicaciones no convencieron ni a las familias de las víctimas ni a la opinión pública, que calificaron sus argumentos como insuficientes y poco sinceros.
La memoria de las víctimas
En Ayacucho, el recuerdo de las personas asesinadas durante las protestas sigue vivo. Muchas familias han organizado actividades conmemorativas para el 15 de diciembre, incluyendo marchas, misas y plantones en lugares emblemáticos de la ciudad. El mensaje central es claro: “Justicia y respeto para nuestros seres queridos”.
En este contexto, las declaraciones de Morgan Quero no solo son vistas como ofensivas, sino también como una muestra de indiferencia hacia el sufrimiento de las familias. “Sus palabras reabren heridas que aún no sanan. Es inaceptable que alguien en un cargo público se exprese de esa manera”, comentó un representante de ASFAH.
Un llamado al gobierno
La polémica en torno a Morgan Quero también ha puesto en el centro de la discusión la postura del gobierno de Dina Boluarte. Hasta el momento, no ha habido un pronunciamiento oficial sobre el incidente, lo que ha generado críticas por parte de organizaciones de derechos humanos y colectivos sociales.
Los familiares de las víctimas, junto con otras agrupaciones, demandan que el gobierno tome medidas concretas y demuestre un compromiso real con la justicia y el respeto a los derechos humanos. “No podemos permitir que este tipo de conductas queden impunes. Si el gobierno realmente respeta a las víctimas, debe actuar con firmeza”, señalaron.
El impacto de las palabras
El caso de Morgan Quero es un recordatorio del peso que tienen las palabras, especialmente cuando provienen de funcionarios públicos. En un país marcado por la polarización y el dolor de los conflictos sociales recientes, las declaraciones que menosprecian a las víctimas no solo son ofensivas, sino que también alimentan la desconfianza y el descontento hacia las instituciones.
Las familias de Ayacucho no solo exigen la renuncia de Quero, sino también un cambio de actitud por parte de las autoridades. “Queremos respeto, justicia y compromiso. No podemos permitir que nos sigan tratando con desprecio”, concluyeron.




