Por: Israel Tolentino
Por afectación de la pandemia, el 2021 se inició en el pueblo de Tomaykichwa el Laboratorio Gráfico FhE, luego bautizado Residencia Nómada FhE. Este proyecto viene encendido por Luis Torres Villar (Huachipa) y Antonio Paucar (Huancayo). Se va consiguiendo hilvanar regiones geográficamente distantes, encontrando ánimo y formas de sentar precedentes de un diálogo horizontal entre artistas y personas afines, de latitudes distantes. El andar está iniciado y los artistas sumándose.

Residencia Nómada es más que un lugar o persona, es el arte y el artista, es la vida que pide con urgencia mirarla distinta: Raúl, Nereida, Paco, Heydi, Rodrigo, Daniela, Mona, Theo y Angie son testigos de ello.
Residencia Nómada se suma la invitación de Callao Monumental y el proyecto Fugaz en la persona de Leyla Aboudayeh, le han concedido la sala 113, donde se presenta el proyecto Gráfica Errante, espacio que albergará obras individuales de artistas de 7 regiones del país.
¡Manos a la obra! Es lo primero que se nos ocurre con esta primera entrega del proyecto: Gráfica Errante. La obra del artista, docente y gestor cultural Milton Bautista (Cajamarca) quien, desde el norte, junto con la Escuela de Arte Superior Mario Urteaga vienen llevando a cabo la formación de un Museo del Grabado, como realizando otras actividades en torno a tender puentes entre Cajamarca y otras regiones.

El momento que vive la patria no es el mejor (parafraseando a un amigo, la crisis es una constante en Latinoamérica), con las lágrimas en los dos ojos (Vallejo), se continúa la labor, por uno y por los que arriesgan sus vidas desde ese hermoso Sur indomable.
La primera matriz que ha estado cerca a cada artista, ser humano, ha sido el vientre materno, diremos que, de esa matriz, ha dado hermanos. La reproductibilidad es biológica y mecánica y, ¿qué organismo viviente escapa a esa etapa ontológica?

Se cierra la puerta de casa y empezamos a bajar las gradas y cruzar la vereda, de un charco de agua o un montículo de barro, se van dejando las huellas sobre el pavimento. Los zapatos, dirigidos por los pies, imprimiendo el andar.
Cada nueva mañana el cuerpo se enfrenta a las repetitivas 24 horas diarias, a ocupar ese espacio e imprimir en esa invisibilidad: el respiro, los latidos, los nervios, la voz, la proyección de la mirada, las expectativas de cada día. Una errancia finita con multiplicidad de posibilidades.
Milton Bautista, llega desde la geografía norteña, a 16 horas en bus, hasta este centro que gobierna el país; viene trayendo imágenes de las primeras versiones del transporte interprovincial, el transporte mixto, pasajeros por un lado y animales por el otro; la imagen, de una serigrafía titulada “Cajamarca Trujillo” rememora las vicisitudes de los viajes, las carreteras que se iban abriendo entre los andes y la arena, la cantidad excesiva de horas para trasladarse entre lugar y lugar, proezas de conductores que se conectaban a la tecnología y aprendían a convivir y dominarla, a adecuarla a sus necesidades, a reparar las fallas mecánicas sin entender las instrucciones en inglés o sin saber leer ni escribir, camiones que recorrían de Cajamarca a Trujillo y viceversa.

Los símbolos patrios diseñados para construir nación, esta vez uno realizado en la técnica de gofrado y xilografía llamado: “Libertad interna”, a partir de tomar la impresión del escudo en una antigua moneda de Sol, hoy coleccionables; concibe la imagen de un ave, el “indio pishgo” una especie de gorrión llamada despectivamente así: ave de los indios. Ave en vuelo, con las patas contraídas, sobrevuela y/o está apresada sobre la silueta del escudo recubierto del rojo bandera, rojo de la sangre de los héroes como enseñaban los profesores; a sus costados, en relieve blanco (gofrado) el resto de las partes del escudo, donde se leen las frases: “somos libres” y “seámoslo siempre”. ¡Ay la Patria!, la libertad es una flor que no se pide, sino se toma (lo oí a un cuentacuentos) esto se repite tanto que suena como parte de las plegarias.
Se inicia este vuelo, como una botella echada al mar del Callao, recorriendo de este a oeste, norte y sur, llevando en su barriga, a la deriva, los sueños. La Errancia continúa. (Callao, enero 2023).




