La posible prohibición de TikTok en Estados Unidos ha desatado una intensa campaña de marketing por parte de la red social, con el objetivo de modificar la percepción pública y presionar a los legisladores. La plataforma, propiedad del gigante chino ByteDance, se enfrenta a un ultimátum: vender la empresa a una entidad no china antes del 5 de abril o enfrentar una prohibición en el país.
Según la investigación publicada por The New York Times, TikTok ha intensificado su ofensiva mediática en las últimas semanas, inundando Washington con anuncios y desplegando una costosa campaña publicitaria a nivel nacional. Este esfuerzo se produce tras el respaldo unánime del Tribunal Supremo en enero a la ley que podría prohibir la aplicación en EE. UU., lo que llevó a un breve apagón de la plataforma de alrededor de 12 horas.
Uno de los pilares de esta campaña es mostrar a TikTok como un benefactor de la sociedad estadounidense. Un anuncio emocional que circula en Facebook e Instagram narra la historia de Katie, una joven que sufrió insuficiencia renal a los 19 años y encontró un donante de riñón gracias a un desconocido que navegaba en TikTok. La empresa acompaña el mensaje con un emoji sonriente y una lágrima, resaltando el potencial salvavidas de la plataforma.
Más allá de las historias personales, TikTok también busca destacar su apoyo a las pequeñas empresas. Otro anuncio presenta a un creador que vende un producto para administrar RCP, reforzando la idea de que la aplicación contribuye al bienestar de la comunidad. Estas tácticas buscan humanizar la marca y contrarrestar las preocupaciones sobre seguridad nacional vinculadas a su origen chino.
El desembolso económico de TikTok en publicidad refleja la urgencia de la situación. Mientras que en febrero y marzo del año pasado, cuando el Congreso debatía la prohibición, la compañía invirtió alrededor de 5 millones de dólares en publicidad, este año, en el mismo período, la cifra ya supera los 7 millones de dólares, según estimaciones de AdImpact, una firma de seguimiento de medios.
Cabe recordar que el expresidente Trump, aunque inicialmente impulsó la ley que exige la venta de TikTok, ha insinuado que podría dar más tiempo a la empresa para alcanzar un acuerdo, debido a las preocupaciones de seguridad nacional relacionadas con sus vínculos con China. Esta ambivalencia política añade incertidumbre al futuro de la aplicación en Estados Unidos.
Además de las campañas publicitarias, TikTok ha contratado a un amplio equipo de lobbistas para influir en el Congreso y la Administración. La empresa argumenta que una prohibición perjudicaría a millones de usuarios y creadores de contenido estadounidenses, además de limitar la competencia en el mercado de las redes sociales. A todo esto, se suma la controversia sobre la recolección de datos de usuarios estadounidenses por parte de ByteDance, lo que ha generado preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad nacional.



