Es alarmante la situación que enfrentan los profesores cesantes y jubilados en nuestro país. Durante años, han luchado por sus derechos y han presentado sus solicitudes ante el poder judicial y las instituciones educativas correspondientes. Sin embargo, la burocracia y la falta de voluntad política han hecho que sus casos se queden en el olvido.
Es inaceptable que muchos de estos profesores hayan fallecido sin recibir el reconocimiento económico que les corresponde, y que sus familias continúen luchando por obtener lo que legítimamente les pertenece. Mientras tanto, el dinero destinado a la deuda social en educación, proveniente del gobierno central, no llega a quienes realmente lo necesitan. En su lugar, muchas veces se realiza una lista direccionada y por compadrazgo de a quienes se les a pagar, en un acto de favoritismo y direccionamiento, que no tiene lugar en una sociedad justa.
Hacemos un llamado al gobernador Antonio Pulgar y a los funcionarios responsables de la dirección regional de educación para que se pongan del lado de la justicia y hagan cumplir las leyes que protegen los derechos de los profesores cesantes y jubilados.
Es imperativo que se acabe con la indiferencia, el maltrato y la envidia que impiden que estos docentes reciban lo que les corresponde.
La deuda social con los profesores sobrepasa los cien mil soles, una cifra considerable que refleja la magnitud del problema. El gobierno central destina una cantidad considerable de recursos para hacer frente a esta deuda, pero es necesario que se garantice una distribución equitativa y justa de esos fondos. No puede ser que se les dé un pago simbólico que apenas alivia su situación, mientras que las deudas pendientes continúan acumulándose.
Instamos al director regional de educación a que se involucre personalmente en este asunto y garantice que el pago de la deuda social se realice de manera justa y transparente. No podemos permitir que los profesores sean ninguneados y olvidados, especialmente aquellos que se encuentran en situaciones de salud críticas.
Es hora de que les demos el reconocimiento y el respeto que se merecen. ¿Hasta cuándo seguiremos permitiendo esta situación? ¿Qué medidas concretas se tomarán para garantizar el pago de la deuda social y el respeto a los derechos de los profesores cesantes y jubilados?




