La competencia en el sector tecnológico vuelve a estar en el punto de mira. Mark Zuckerberg, CEO de Meta, se presentó ante el tribunal para defender la adquisición de Instagram y WhatsApp, dos operaciones que la Comisión Federal de Comercio (FTC) considera anticompetitivas. Este juicio, que podría marcar un antes y un después en la regulación de las grandes tecnológicas, pone en tela de juicio las estrategias de adquisición de Meta, acusada de sofocar la competencia mediante la compra de potenciales rivales.
Según la investigación publicada por The New York Times, Zuckerberg negó rotundamente haber intentado eliminar competidores con estas adquisiciones, argumentando que se trató de decisiones empresariales rutinarias dentro del sector. El juicio se desarrolla en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia.
En su testimonio, Zuckerberg explicó que la compra de Instagram en 2012, por un valor de mil millones de dólares, fue el resultado de un análisis de “construir versus comprar”. Meta, en ese momento, tenía su propia aplicación de fotografía, Camera, pero Zuckerberg reconoció que Instagram ofrecía mejores características y un mayor potencial. Esta declaración se enmarca en la estrategia de defensa de Meta, que busca justificar las adquisiciones como movimientos lógicos en un mercado dinámico y competitivo.
El caso, denominado Federal Trade Commission v. Meta Platforms, representa una amenaza existencial para la empresa fundada por Zuckerberg. La FTC busca que el juez James E. Boasberg declare a Meta culpable de mantener ilegalmente un monopolio en el mercado de redes sociales. De prosperar la demanda, la agencia gubernamental solicitará la división de Meta, obligándola a vender Instagram y WhatsApp, un escenario que transformaría radicalmente el panorama de las redes sociales.
La adquisición de WhatsApp en 2014, por 19 mil millones de dólares, también está bajo escrutinio. La FTC argumenta que WhatsApp representaba una amenaza significativa para el dominio de Facebook en el mercado de mensajería instantánea, y que su compra fue una estrategia para eliminar esa amenaza. La defensa de Meta, por su parte, insiste en que WhatsApp y Facebook Messenger operan en mercados distintos y que la competencia entre ambas plataformas sigue siendo activa.
El juicio se centra en determinar si Meta violó las leyes antimonopolio al adquirir Instagram y WhatsApp. La decisión del juez Boasberg tendrá un impacto significativo en la industria tecnológica, estableciendo precedentes para futuras fusiones y adquisiciones. La defensa de Zuckerberg se basa en la idea de que las adquisiciones fueron decisiones comerciales legítimas, mientras que la FTC argumenta que forman parte de una estrategia para mantener un monopolio y sofocar la innovación.




