Mario Malpartida, del periodismo a la magia de su literatura

Por: Iraldia Loyola

El mundo se ha visto golpeado por una situación que nunca pensamos se iba a producir. Muchas personas se han ido, miles de ellos sin despedida. Dos años después los sobrevivientes seguimos dando batalla, batalla que para uno de nuestros más destacados escritores ha sido una contemplación dolorosa de la crisis – realidad,

Mario Malpartida, consagrado escritor, de pluma inagotable, no ha descansado en la creación de sus historias. En este 2022 nos regala “El mago del papel”, que fue presentado de manera virtual.

Maestro, ¿qué puede decir de esta pandemia?

Esta pandemia nos hace reflexionar muchas cosas. El dolor de la humanidad, es un dolor que compartimos todos. Ese dolor nos ha hecho sentir vulnerables y expuestos y que no somos seres inmortales, pero de alguna manera nos hemos vuelto un poquito más buenos, por temor a la fatalidad.

Ha sido para algunos escritores fuente de inspiración, ¿para usted también?

En realidad, cada escritor tiene su propio universo, hay escritores que responden rápidamente a la coyuntura y se sienten llamados por ese tema. Pero hay otros que preferimos ver las cosas de manera más desapasionada porque a veces el apasionamiento nos hace perder el equilibrio emocional para escribir con valores artísticos. Así como la violencia de la década del 90 dio motivo a una llamada literatura de la violencia, creo que dentro de poco va a haber una literatura de la pandemia.

Además de ser escritor, usted ha ejercido el periodismo ¿qué diferencias encuentra?

Para muchos escritores el periodismo es una actividad que va de la mano con la creación, porque como decía García Márquez el periodismo permite mantener el brazo caliente. El periodismo te obliga a ver la misma realidad de manera inmediata y te obliga a estar más cerca de la verdad objetiva. La literatura te da licencia para hacer uso de una visión un poco más ficticia de la realidad.

En el caso del escritor, el periodismo que practiques es un periodismo que está más cerca de la actividad literaria. En ese sentido, han nacido crónicas literarias, realmente hermosas de muchos escritores que escriben como si estuvieran escribiendo un cuento o una novela, pero cercanos a la realidad.

Con respecto a la verdad objetiva, en esta coyuntura social, política ¿Cómo ha visto el papel de los medios de comunicación?

En nuestro tiempo de docente, hemos meditado sobre esa famosa realidad objetiva, que para muchos no existe. No existe en la medida en que el periodista es un ser humano, un profesional que está al servicio de un medio (por lo general), y ese medio es parte de una empresa que está bajo el poder de gente que, con toda la normalidad del mundo, profesa una religión, una ideología. Como empresario tiene el derecho de defender sus posiciones. Sin embargo, eso no obliga a que se pierda el afán de ir detrás de la verdad. Uno puede estar al servicio de una empresa, pero la empresa no te puede obligar a mentir.

Hemos visto lo injusto que ha sido el tratamiento a la opinión, se ha manejado como si el mundo y la sociedad peruana estuviera conformado por un conjunto de marionetas, porque se ha pretendido imponer condiciones, no divulgar posiciones. Desgraciadamente, aquí es donde muchos periodistas, han perdido objetividad y se notaba claramente una intencionalidad nefasta, negativa para mentir y mentir. Siempre he pensado que el periodismo tiene que cumplir, no solamente la función de informar y culturizar, sino también una función educativa, el periodista tiene que educar y si se trata de intentar convencer, hacerlo con la moral alta y con la verdad en la mano.

De “El mago del papel”, sus presentadores han enfatizado que este libro encierra entre sus líneas la inocencia y la ternura infantil.

Sí, he venido tratando el tema infantil, pero de manera soslayada, en un librito anterior que se llama “El fantasma de un cajón”.

El mago del papel, es un libro que explora lo que más tiene en su corazón un niño, que es la imaginación. He tratado de convertir a la imaginación prácticamente en la protagonista de la obra, pero el trabajo imaginativo que aparece es un trabajo que respeta las capacidades del niño. La antigua literatura infantil nos daba mundos maravillosos y perfectos, llenos de ilusión y fantasía, y eso es lo que el niño ha asimilado. La verdad es que, el mundo no es perfecto, está lleno de conflictos y problemas, en este libro el niño va comprendiendo que la realidad no es tan fantasiosa como le habían hecho creer. Trabajo con un sentimiento de bondad por un lado y por otro hacemos que su imaginación lo lleve a un mundo distinto a su propia realidad, pero él sabe compenetrarse y sabe adaptarse a esas circunstancias.

Es un libro que está trabajado con técnicas modernas, desde mi trabajo no ha sido la intención de hacer un libro complejo; sin embargo, sí he querido superar lo simple, lo superficial, por algo más profundo a través de cosas sencillas.

Usted, siempre ha dicho que recordar es una forma de volver. Si Hablamos de la pandemia ¿qué recordaremos?

Hay muchas cosas que se van a ir anidando en nuestro subconsciente. Y llegado el momento va a aflorar. Considero que vamos a recordar la partida de entrañables amigos, compañeros de ruta, creo que eso va a ser lo fundamental, la pérdida de tantas vidas humanas valiosísimas. En realidad, una muerte es dolorosa, y si es colectiva es mucho más dolorosa. En algún momento vamos a tener que reparar literariamente todo este fenómeno.

La pandemia exige ser creativo, por lo que nuestro invitado de hoy ha tenido que hacer una reingeniería en su trabajo, hoy desde su hogar alimenta sus fortalezas para seguir trabajando hasta que vuelva esa llamada nueva normalidad. Mientras tanto podemos adquirir su nuevo libro en la librería “El pueblo” ubicado en el Jr. Aguilar, a través de Facebook en “Librería huanuqueña” y también pueden comunicarse con el autor de manera directa.