Lula pide calma ante aranceles de Trump y descarta represalias comerciales

El gobierno de Brasil ha decidido no tomar represalias inmediatas ante los aranceles del 25% impuestos por Donald Trump a las importaciones de acero y aluminio, que afectan directamente a la industria siderúrgica brasileña. El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, confirmó que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha ordenado “mucha calma en este momento”, evitando una escalada en la disputa comercial con Estados Unidos.

Diálogo en lugar de represalias

Brasil es el segundo mayor proveedor de acero de EE.UU., después de Canadá, y sus exportaciones han sido clave en la relación comercial bilateral. A pesar del impacto de las nuevas tarifas, Haddad aseguró que Brasil no tomará represalias de inmediato, aunque destacó que el país ha negociado en condiciones más difíciles en el pasado.

El ministro se reunió con representantes del sector siderúrgico en Brasilia, donde analizaron posibles estrategias para proteger la industria brasileña. Según Haddad, hay argumentos sólidos para sostener que los aranceles perjudican tanto a Brasil como a Estados Unidos, ya que el comercio entre ambos países es equilibrado.

Conversaciones con EE.UU.

La semana pasada, las administraciones de Lula y Trump formaron un grupo de trabajo para discutir las nuevas medidas arancelarias. En una llamada telefónica el 7 de marzo, el canciller de Brasil, Mauro Vieira, y el representante de Comercio de EE.UU., Jamieson Greer , acordaron iniciar negociaciones para abordar el conflicto.

A pesar del llamado a la calma, Lula no descartó futuras acciones. En una entrevista previa, advirtió que, si los aranceles afectaban significativamente a la economía brasileña, su gobierno podría responder con denuncias ante la OMC o aranceles a productos estadounidenses.

Impacto en la industria brasileña

La industria siderúrgica brasileña exporta casi la mitad de su producción a EE.UU., por lo que el sector teme grandes pérdidas si las medidas entran en vigor. Sin embargo, la empresa Gerdau, que inauguró recientemente una ampliación de su planta en Ouro Branco, anunció que su nueva producción estará destinada al mercado interno.