Depositar la confianza y el dinero en un equipo, jugador o competidor pensando que va a triunfar en algún deporte no es una práctica para nada nueva. Aunque con el surgimiento de plataformas como 1xbet, donde las apuestas deportivas se ampliaron y popularizaron, se podría pensar que el fenómeno es actual, esta actividad tiene raíces hace miles de años. Claro que de formas muy distintas, y con juegos diferentes.
Orígenes
Los inicios concretos del azar deportivo son todavía un tema de debate. Si bien algunos historiadores establecen que hay evidencia de apuestas con dados en algunas regiones de Mesopotamia, hace aproximadamente 5 mil años, es en los antiguos Juegos Olímpicos de Grecia donde hay pruebas más claras.
Allí la competencia simultánea de varios atletas permitió tomar partido por alguno, dejando incluso bienes personales confiando en su victoria. Es conocida la importancia de estos juegos en la Antigua Grecia, por lo que las apuestas deportivas también intervinieron en la sociedad como una práctica habitual.
Por otro lado, algunos estudiosos prefieren resaltar la cultura oriental dentro de los orígenes de estas actividades. Más específicamente, en la China de hace 4 mil años, mediante la práctica de algunos juegos asociados a esa cultura. Sin embargo, es más concreto establecer los vínculos griegos con las apuestas, debido a la cantidad de fuentes disponibles sobre aquella época.
El Imperio de las apuestas
Con la cultura y las grandes ciudades griegas en decadencia, se fue imponiendo un nuevo imperio que llegaría a ocupar casi toda Europa: el Imperio Romano. Esta sociedad tal vez sea la más influyente de la historia, incluso creando ciertas prácticas sociales y formas de organización aún vigentes en la actualidad.
Es conocido el hecho de que los romanos adquirieron varias influencias de la Antigua Grecia. Incluso se trata de una sociedad a la cual respetaban y admiraban. Entre las prácticas que luego adoptaron los romanos, se encuentran las apuestas deportivas. Sin embargo, como tantos otros aspectos de la organización social, el nuevo imperio lo llevó a otro nivel.
Con los Juegos Olímpicos como actividad destacable en Grecia, los romanos tomaron esta influencia y le dieron gran importancia a los eventos deportivos en el nuevo centro del mundo: Roma. Allí competir en diversas disciplinas, como los gladiadores o las peleas de animales, era sinónimo de prestigio social. La atención de toda la ciudad estaba puesta en estos deportes, por lo que también llevaron los sistemas de apuestas a una categoría de negocio.
Modernidad y Reino Unido
Aunque los romanos establecieron y, en cierta medida formalizaron, la práctica de las apuestas hace 2 mil años, la réplica en la era moderna sucedió en Gran Bretaña. Todo comenzó en las carreras de caballos, una actividad muy popular en la región, donde miles de personas deseaban invertir su capital en la velocidad de estos animales y sus jinetes. Esto ya sucedía desde comienzos del siglo XVIII, en sitios como el hipódromo de Ascot, uno de los primeros espacios reconocidos para realizar jugadas.
Algunas décadas después, alrededor de 1790, un hombre llamado Harry Ogden comenzó a ofrecer a los espectadores de Suffolk County en Inglaterra, distintas estrategias, consejos y formas de apostar a los equinos. Poco a poco, fue ganando dinero mediante esta actividad, por lo que pasó a ser conocido como el primer corredor de apuestas del mundo.
La popularidad y el encanto por apostar de la audiencia hicieron que se extendiera a otros deportes. Estaba todo dado: con la creación y la profesionalización de nuevos deportes, y la exportación a todo el mundo, las apuestas deportivas alcanzaron la fama que mantienen hasta la actualidad.




