La financiación de partidos políticos en el Reino Unido se ha convertido en un tema candente, especialmente ante el auge de formaciones populistas de derecha. El partido Reform U.K., liderado por Nigel Farage, ha experimentado un notable incremento en su recaudación de fondos, captando la atención de antiguos donantes del Partido Conservador. Este cambio en el panorama financiero político sugiere una reconfiguración de las alianzas y prioridades dentro del espectro conservador británico, un sector que tradicionalmente ha dominado la política del país.
Según la investigación publicada por The New York Times, el partido Reform U.K. ha atraído a más de una docena de donantes provenientes del Partido Conservador, lo que subraya la amenaza que esta formación populista de derecha, inspirada en el movimiento MAGA del expresidente Trump, representa para los Tories. Este análisis se basa en datos de financiación de campañas electorales, que revelan una importante inyección de capital en Reform U.K., proveniente de inversores en combustibles fósiles, escépticos del cambio climático y multimillonarios.
El informe revela que Reform U.K. recaudó un total de 4.75 millones de libras esterlinas (aproximadamente 6.1 millones de dólares) el año pasado. Un tercio de esta cantidad proviene de antiguos donantes del Partido Conservador, lo que representa un aumento significativo en comparación con los menos de 200,000 dólares recaudados en 2023. Este incremento es aún más sorprendente si se considera que, hace tan solo ocho meses, el partido se encontraba al margen de la política nacional.
El éxodo de donantes conservadores se intensificó tras la llegada de Nigel Farage, un aliado ideológico de Donald Trump, al liderazgo de Reform U.K. poco antes de las elecciones generales británicas. Farage, conocido por su papel disruptivo en la política y su pasado como operador de materias primas, ha prometido transformar el conservadurismo británico, impulsando un giro a la derecha con una plataforma nacionalista que se presenta como anti-establishment y anti-inmigración.
El análisis del New York Times se fundamenta en los datos sobre donaciones que Reform U.K. reportó al organismo regulador de financiación de campañas del Reino Unido en 2024, incluyendo las cifras del último trimestre del año, que fueron publicadas el jueves. Esta información proporciona una visión detallada de quién está financiando al partido y cómo se está configurando su base de apoyo financiero.
Si bien es común que los donantes políticos sean personas acaudaladas, destaca que un número considerable de los millonarios que financian a Reform U.K. solían ser donantes del Partido Conservador, el mismo establishment contra el que Farage y su partido han arremetido históricamente. Aunque el Partido Laborista también cuenta con donantes individuales adinerados, la mayor parte de su financiación proviene de donaciones sindicales.
Es importante recordar que el Brexit, promovido activamente por Farage, ha influido profundamente en la política británica, polarizando aún más el debate y creando un terreno fértil para el surgimiento de movimientos populistas. Este contexto, sumado a las crecientes preocupaciones sobre inmigración y la percepción de desconexión entre la élite política y la ciudadanía, ha contribuido al auge de Reform U.K. y a su capacidad para atraer financiación de fuentes antes vinculadas al Partido Conservador.




