La **inteligencia artificial** (IA) emerge como una fuerza transformadora en múltiples sectores, pero su potencial para revolucionar el descubrimiento científico es, sin duda, uno de los más prometedores. A medida que la humanidad enfrenta desafíos globales apremiantes, desde enfermedades hasta el cambio climático, la capacidad de acelerar la investigación científica se vuelve crucial. Se estima que la inversión global en IA para el sector salud alcanzará los 45.2 mil millones de dólares para 2026, reflejando la creciente confianza en su potencial transformador.
Según la investigación publicada por The New York Times, el horizonte de la IA presenta una oportunidad excepcional para catalizar el desarrollo científico. La promesa radica en su habilidad para procesar y analizar enormes cantidades de datos científicos, generando nuevos fármacos, optimizando la agricultura y creando materiales innovadores para la energía verde, todo ello en plazos drásticamente reducidos en comparación con la investigación tradicional.
Empresas tecnológicas como Microsoft y Google ya están desarrollando herramientas de IA específicamente diseñadas para la ciencia y colaborando con entidades en áreas como el descubrimiento de fármacos. Un ejemplo reciente del impacto de la IA en la ciencia es el Premio Nobel de Química otorgado a científicos que utilizaron la IA para predecir y crear proteínas, demostrando la validez y el potencial de esta tecnología en la vanguardia de la investigación. En el ámbito de la genómica, la IA está abriendo camino al acelerar el análisis de secuencias genéticas, impulsando la medicina personalizada y el descubrimiento de nuevos tratamientos.
En este contexto, la *startup* Lila Sciences ha emergido con la ambiciosa meta de revolucionar la ciencia a través de la IA. Tras dos años de operaciones en secreto, la empresa, con sede en Cambridge, Massachusetts, ha revelado su proyecto de “construir una superinteligencia científica para resolver los mayores desafíos de la humanidad”.
Lila Sciences, respaldada por un equipo experimentado de científicos y una financiación inicial de 200 millones de dólares, ha desarrollado un programa de IA entrenado con datos experimentales y publicados, así como con el proceso y el razonamiento científico. El programa permite a la IA ejecutar experimentos en laboratorios físicos automatizados, supervisados por un reducido grupo de científicos. La automatización en laboratorios científicos está proyectada para crecer a una tasa anual compuesta del 7.1% hasta 2027, impulsada por la necesidad de mayor eficiencia y reproducibilidad en la investigación.
Los resultados iniciales de Lila Sciences son prometedores. Su IA ha generado anticuerpos innovadores para combatir enfermedades y ha desarrollado nuevos materiales para la captura de carbono atmosférico. La empresa ha logrado transformar estos experimentos en resultados tangibles en su laboratorio en cuestión de meses, un proceso que normalmente requeriría años con métodos de investigación convencionales. El uso de IA para el descubrimiento de materiales, en particular, tiene el potencial de acelerar significativamente la transición hacia energías renovables y tecnologías más sostenibles.



