Arlindo Luciano Guillermo
El Comercio (Carlos Yrigoyen, 29-12-2024), La República (Gabriel Ruiz Ortega, 29-12-2024), Perú 21 (28-12-2024) y el suplemento Aspaviento del diario Página 3 (Mario Malpartida Besada, 20-12-2024) hicieron el registro editorial de libros del 2024. Según estos diarios se han publicado poesía, cuento, novela, no ficción, literatura oral y ensayo literario y académico; el teatro está ausente. Ni en El Comercio ni en Perú 21 aparecen libros de escritores huanuqueños. ¿Por qué esta ausencia?, ¿acaso los escritores huanuqueños solo escriben para amigos y lectores locales? Ni Samuel Cárdich ni Mario Malpartida ni Andrés Jara, los más representativos de Huánuco. Si ellos no están en los inventarios anuales, qué será de los demás. Por iniciativa -plausible por supuesto- de las editoriales Rocinante y Condorpasa, muchos libros locales están presentes en importantes ferias, como la FIL 2024 en Lima; pasa el evento y se acabó la difusión. Las redes sociales ayudan para saber quién publica libros en Huánuco. Ni un libro de escritor huanuqueño se vende en Crisol, pero en las librerías El Pueblo, Kotosh y Santo Domingo se venden libros de Huánuco; Amarilis Indiana tiene encomiable presencia regional.
Mario Malpartida, en Recuento. Obras literarias del 2024, disculpándose por “algunas involuntarias omisiones”, presenta el “registro aproximado” de las publicaciones de 2024. En Huánuco se han publicado 34 libros entre primeras ediciones, reediciones, poesía (Cárdich y Jara, los más notables) cuento, novela, testimonio y literatura oral. A eso hay que sumar El huaracuy en la literatura oral de Huánuco de Gino Damas, el ensayo académico El humorismo, el humor y lo cómico. Una aproximación desde las perspectivas estética y psicológica en la literatura de Rossy Majino Gonzales y los estudios históricos Fuentes, reseñas y apuntes para la historia regional de Huánuco de Marco Antonio Flores Calderón y De Huánuco a Junín y Ayacucho de Eliseo Talancha Crespo. Son 38 libros que buscan sus lectores y el interés de los estudiosos y críticos literarios. ¿Cuántos de ellos tomaron el ómnibus para viajar a otras ciudades?, ¿han llegado a la redacción de periódicos, revistas, cadenas de librerías de Lima y otras metrópolis?, ¿o solo quedan en la comarca para lectores locales y comentaristas generosos? La literatura escrita y los libros de no ficción tiene su público. Los libros merecen ser leídos por lectores diletantes y críticos académicos para darles una valoración justa y objetiva. ¿Cuántos de estos 38 libros merecen ser leídos con seriedad? La razón de ser de un libro es que está escrito para un lector. Hace muchos años que Ricardo González Vigil que no comenta en Caretas un libro de escritor huanuqueño, a pesar de que él conoce quiénes son “los tres en raya”. Solo nuestros heroicos diarios locales difunden en sus páginas apreciaciones empíricas sobre libros huanuqueños.
El 10 de agosto del 2024 falleció ese gran poeta de la Generación del 50: Carlos Germán Belli. Carlos Yrigoyen da cuenta de 93 libros: 27 (29%, poesía), 31 (33%, no ficción), 11 (12%, cuento) y 24 (26%, novela). Los libros de no ficción superan ligeramente a los otros géneros; en segundo lugar, está la poesía encabezada por el poemario notable, según la crítica literaria especializada, de Jorge Pimentel, líder indiscutible de Hora Zero: Jardín de uñas, “libro vasto y desafiante como Tromba de agosto”. Yrigoyen hace una brevísima reseña del libro para despertar la curiosidad del lector. El acontecimiento más importante para el cuento peruano y “lectores cautivos” es la publicación póstuma de Invitación al viaje y otros cuentos de Julio Ramón Ribeyro, gracias a la investigación de Jorge Coaguila; la novela Atusparia de Gabriela Wiener -antes había publicado Huaco retrato, con auspiciosos comentarios- y la reedición de La violencia del tiempo, “novela total”, de Miguel Gutiérrez. Yrigoyen no ha considerado Desde de la hondonada I. Cartas a Francisco Mujica (1965-1999) de Alfredo Bryce Echenique; en total son 96 cartas. Las demás novelas tienen que posicionarse en el mercado editorial nacional e internacional para su difusión, preferencia de lectores e interés de críticos literarios. Los libros publicados no pueden permanecer postergados en el almacén; tienen que circular y ser leídos. La República no hizo registro de libros, pero sí un texto de valoración literaria e histórica de Sebastián Salazar Bondy, uno de los más relevantes escritores (véase también Sucedió en el Perú) de la irrepetible Generación del 50, por el centenario de su nacimiento. Gabriel Ruiz Ortega, dice: “Después de Sebastián Salazar Bondy no hemos vuelto a tener una figura cultural con empatía y espíritu crítico, marcada por un compromiso por hacer cosas en medio de las adversidades”. Caretas esquivó el balance literario del 2024. El País (Madrid, 13-12-2024) publicó Los 50 mejores libros de 2024, elegidos por 107 expertos. El mejor libro es La llamada de Leila Guerreiro. Solo uno de los 50 libros es peruano: Atusparia de Gabriela Wiener. ¿Y las 23 novelas restantes que inventarió Carlos Yrigoyen? Perú 21, en una “efervescente escena cultural”, hace un listado de cinco libros: Invitación al viaje y otros cuentos, Fila para la gloria: convertirse en Julio Ramón Ribeyro, El rock peruano en 50 discos esenciales, Papá Huayco y Levántate y pelea. Metal en Puno y el sur peruano. Hace alusión a los premios 2024 de la Casa de la Literatura -esa misma institución que le negó el galardón al caricaturista Juan Acevedo y lo censuró como si viviéramos en una dictadura- y al centenario del poeta y artista plástico de la Generación del 50, Jorge Eduardo Eielson.
Es hora de pensar seriamente -Huánuco tiene buena literatura- que el libro es una “mercancía cultural” de consumo, que debe estar en el circuito de la publicidad, la oferta-demanda y la comercialización. Nadie publica un libro por vanidad. El 31 de diciembre de 2024 escuché a un poeta decir que de los 1000 libros publicados el 2023, unos 100 ha vendido, 200 ha obsequiado, tiene en stock 700. Este libro está en el catálogo de la plataforma virtual Buscalibre.pe. ¿Por qué los libros de Huánuco no llegan a los medios de comunicación escritos, radiales y televisivos de Lima? Hay que hacer networking cultural y literario. Hace unos días inicié comunicación con Pedro Casusol, docente universitario, columnista del semanario Hildebrandt en sus Trece. Me ha enviado su libro (49 soles) Ya nadie respeta mis decisiones, ensayo literario-periodístico sobre la poeta María Emilia Cornejo. Fernando Carrasco ha publicado reseñas de libros huanuqueños en La República. ¿Por qué la ausencia de la literatura huanuqueña en la agenda literaria nacional? ¿Será que no hay críticos literarios locales que la estudien y difundan objetivamente? ¿Será que estamos esperando que alguien se encargue ad honorem de publicar y divulgar la literatura huanuqueña? Es momento de cacarear cuando se publique un libro más allá de las fronteras de la ciudad. Pero cuando solo hay lisonja, falsas expectativas y opiniones amicales, la literatura escrita en Huánuco se queda aquí.




