Ley Forestal: Un camino abierto hacia la destrucción de la Amazonía

Tras los devastadores incendios que arrasaron grandes extensiones de selva en nuestra Amazonía, la destrucción de la fauna y la flora es desoladora. La deforestación avanza a pasos agigantados, y ya son más de 100 000 hectáreas de bosques que han sido devastadas, mientras el medio ambiente se deteriora a una velocidad alarmante. Entre las cenizas, se alza una pregunta: ¿En qué pensaban los congresistas al proponer una ley que, en la práctica, ha facilitado este desastre ecológico?

La ley en cuestión, que pretendía regular la deforestación, se ha convertido en un permiso tácito para la explotación descontrolada de los bosques. Los responsables, entre ellos traficantes de tierras y mineros informales, han encontrado en esta legislación un camino libre para continuar con su destrucción. ¿Es que acaso los congresistas pensaban en el bienestar de la Amazonía cuando impulsaron este proyecto? Debido a que los incendios continúan, la destrucción a nuestra fauna y flora es incalculable. Adicionalmente, el humo sigue cubriendo regiones como Huánuco y otras partes del país.

Instituciones como el Gobierno Regional de Huánuco, reaccionaron de manera lenta e ineficaz. Si no fuera por el sacrificio de los pobladores, campesinos y nativos de nuestra Amazonía, los incendios habrían causado aún más estragos. Sin embargo, la destrucción ya está hecha. Y mientras tanto, los congresistas que aprobaron esta ley probablemente duerman tranquilos, sin pensar en el dolor que causan a sus compatriotas amazónicos, ni en los animales y aves que ya no volveremos a ver.

La presidente Boluarte también tardó demasiado en declarar la emergencia por los incendios. Su atención parecía estar más enfocada en su frustrado viaje a la Asamblea de la ONU y en culpar al periodismo por su incapacidad e ineficiencia. Interesantemente, el Congreso terminó negándole el permiso por esta vez. Este mismo Congreso, que aprueba leyes que permiten la deforestación y que negocia para debilitar nuestras instituciones, carga también con la responsabilidad de la tragedia que estamos viviendo.

Las muertes de algunos hermanos campesinos, el aire contaminado, y la desaparición de nuestra fauna son pruebas de que hemos fallado como sociedad. Hoy, la ley forestal ha dejado a nuestros bosques sin protección, permitiendo que agricultores y otros interesados ocupen tierras y destruyan lo que queda de nuestro ecosistema. El resultado es claro: un medio ambiente en ruinas, y una nación que parece estar dando la espalda a su Amazonía.