En un contexto de baja aprobación ciudadana y serios cuestionamientos a su gestión, Dina Boluarte protagonizó un episodio polémico que ha acaparado la atención nacional e internacional. Durante la promulgación de una ley que beneficia a docentes contratados en universidades públicas, la presidenta hizo un comentario sobre una estatua de la Justicia que ha sido interpretado como un desconocimiento del simbolismo detrás de la figura. Según un informe de Marlon Carrasco Freitas para Infobae, sus palabras generaron una intensa reacción tanto en el ámbito político como en el judicial.
Un comentario que encendió el debate
En el evento celebrado en el Palacio de Gobierno, Boluarte recibió como obsequio una representación de la Justicia, tradicionalmente representada con una balanza, una espada y una venda que cubre sus ojos. Sin embargo, la presidenta comentó:
“Muchas gracias. Está ciega la justicia, le vamos a quitar la venda”.
Este comentario sorprendió a los asistentes y rápidamente circuló en redes sociales y medios de comunicación, desatando críticas y análisis. La venda en la estatua de la Justicia simboliza imparcialidad, asegurando que las decisiones judiciales no se vean afectadas por prejuicios ni influencias externas. Al sugerir quitarle la venda, la presidenta pareció desconocer el significado fundamental de esta figura, lo que algunos interpretaron como una muestra de desconexión con los valores de un sistema judicial justo.
Corrupción y el caso de Nicanor Boluarte
Estas declaraciones se producen en un momento delicado para la mandataria. Recientemente, el Poder Judicial dictó prisión preventiva contra su hermano, Nicanor Boluarte, quien se encuentra en paradero desconocido. Según diversas investigaciones, Nicanor estaría implicado en actos de corrupción relacionados con la gestión pública, lo que ha puesto en tela de juicio la postura anticorrupción que Boluarte enfatizó durante el evento.
Durante su discurso, Boluarte declaró:
“Este Gobierno no es corrupto, y no hay en este Gobierno espacio para corruptos ni para corruptores. Estamos cansados de esa lacra que tanto daño ha hecho al desarrollo y a la patria”.
Sin embargo, esta afirmación contrasta con las investigaciones en curso que involucran a miembros de su círculo cercano, incluyendo a altos funcionarios y asesores. Según Panamericana Televisión, Boluarte es una de las principales investigadas en casos de corrupción que han marcado su gestión.
Crisis de legitimidad y aprobación ciudadana
A estos problemas se suma una crisis de legitimidad sin precedentes. De acuerdo con una reciente encuesta de CPI difundida por RPP, la desaprobación de Dina Boluarte alcanza el 89,5 %, mientras que solo el 5,1 % de los encuestados aprueba su gestión. Este rechazo generalizado refleja el descontento de la ciudadanía frente a una administración marcada por conflictos sociales, tensiones políticas y una aparente falta de soluciones estructurales.
En comparación con noviembre de 2022, la desaprobación ha aumentado significativamente. Según el mismo sondeo, el respaldo hacia Boluarte ha caído de un 6,3 % en noviembre de 2023 a un 5,1 %, consolidándola como una de las mandatarias con menor popularidad en la historia reciente del país.
El simbolismo detrás de la Justicia
El comentario sobre la estatua de la Justicia ha sido objeto de múltiples análisis. Según especialistas en derecho y comunicación política, la venda representa un ideal de imparcialidad y equidad, cualidades esenciales en cualquier sistema judicial democrático. Retirar la venda, como sugirió Boluarte, implicaría eliminar la imparcialidad, un mensaje que resulta especialmente problemático en un momento donde la independencia del Poder Judicial es crucial para abordar los casos de corrupción que involucran a altos funcionarios del gobierno.
Para Marlon Carrasco Freitas, quien analizó el caso en Infobae, el episodio refleja un doble desafío para la presidenta:
“Por un lado, el simbolismo detrás de sus palabras denota una desconexión preocupante con los valores democráticos; por otro, la falta de coherencia entre su discurso anticorrupción y las investigaciones que afectan a su entorno directo erosiona aún más su credibilidad”.
Un llamado a la coherencia
En un contexto donde la confianza en las instituciones está en su punto más bajo, las acciones y declaraciones de los líderes políticos adquieren un peso significativo. La presidenta Boluarte enfrenta un desafío monumental para recuperar la confianza de la ciudadanía y demostrar que su gobierno está comprometido con la transparencia y la justicia.
El episodio de la estatua de la Justicia no es solo una anécdota desafortunada; es un recordatorio de la importancia de la coherencia entre el discurso y las acciones, especialmente en un país que demanda líderes íntegros y soluciones concretas para sus problemas más urgentes.
Para la mandataria, el camino hacia la reconciliación con la ciudadanía y la legitimidad política pasa inevitablemente por un compromiso genuino con los valores que dice defender.




