La **estrategia** de Elon Musk, CEO de Tesla, parece recalibrarse tras un primer trimestre de 2025 marcado por un notable descenso en las ganancias de la compañía. En un contexto de creciente competencia en el sector de vehículos eléctricos y un panorama político cada vez más polarizado, Musk ha anunciado una reducción de su implicación en asuntos gubernamentales en Washington, una decisión que llega en un momento crucial para la firma automotriz.
Según la investigación publicada por The New York Times, Elon Musk declaró el martes que disminuirá el tiempo dedicado a colaborar con la administración Trump, tras el anuncio de una caída del 71% en los beneficios de Tesla durante los tres primeros meses del año.
En una teleconferencia dirigida a analistas de Wall Street, Musk precisó que mantendrá una presencia “de uno o dos días por semana” en la capital estadounidense, probablemente durante el resto del mandato de Trump. La figura del magnate, reconocido por su estrecha relación con el Presidente, ha sido clave en las iniciativas de la administración para reducir el gasto público y eliminar puestos de trabajo en el sector federal.
Este anuncio se produjo poco después de que Tesla revelara ganancias por valor de 409 millones de dólares, una cifra significativamente inferior a los 1.400 millones registrados en el mismo periodo del año anterior. La compañía, que previamente había reportado un beneficio neto de 1.100 millones de dólares en 2024, revisó esta cifra debido a cambios en la valoración de sus activos en criptomonedas, un factor que ha añadido volatilidad a sus resultados financieros.
El desempeño de Tesla se ve afectado por una serie de factores, entre los que destaca la creciente competencia de fabricantes chinos como BYD, la falta de nuevos modelos en su catálogo y el apoyo de Musk a causas de extrema derecha, una postura que ha alienado a parte de su base de consumidores, especialmente entre votantes de centro e izquierda. En el mercado europeo, las ventas de vehículos eléctricos de marcas chinas han experimentado un crecimiento exponencial en el último año, ejerciendo presión sobre los márgenes de beneficio de Tesla.
Musk también se refirió a las recientes protestas frente a los concesionarios de Tesla en todo el mundo, atribuyéndolas a individuos que podrían perder beneficios gubernamentales como resultado de su colaboración con la administración Trump. “La verdadera razón es que aquellos que se benefician del despilfarro y el fraude desean que esto continúe”, afirmó, en una clara alusión a intereses creados que se oponen a sus políticas.
A pesar de los desafíos, Tesla sigue siendo la automotriz más valiosa del mundo en términos de capitalización bursátil, y continúa liderando las ventas de vehículos eléctricos en Estados Unidos. Sin embargo, la combinación de factores económicos, políticos y sociales plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de su liderazgo a largo plazo.
Es importante recordar que en 2024 Tesla invirtió fuertemente en la expansión de su red de supercargadores, pero los ingresos generados por esta infraestructura aún no compensan completamente la inversión.
Además, la escasez global de chips semiconductores, que afectó a la industria automotriz en los últimos años, sigue siendo un factor de riesgo para la producción de Tesla en 2025. Finalmente, la creciente regulación ambiental en Europa y California podría obligar a Tesla a realizar inversiones adicionales para cumplir con los estándares de emisiones.




