Tú y yo nos exponemos diariamente a diversas situaciones que desencadenan en nuestros organismos distintas sensaciones o emociones. Generalmente, la sabemos sobrellevar, sin embargo si no tomamos conciencia del impacto que tienen en la salud, podrían causar estragos.Las emociones pueden dañar nuestra salud
Las emociones son reacciones psicofisiológicas reconocidas universalmente y que se manifiestan por situaciones de amenaza, peligro, daño, pérdida, novedad y éxito.
Estas manifestaciones preparan a nuestro organismo a responder adecuadamente a cada situación. Las emociones pueden ser ira, tristeza, miedo, ansiedad, alegría, satisfacción, entusiasmo, orgullo, complacencia, entre otras.
En un estado inicial las emociones se adaptan dependiendo al estímulo que reciben y el significado que las personas le dan.
Ante estas situaciones, nuestro cuerpo se manifiesta de distintas maneras. Por ejemplo, si estamos viendo una película de terror, probablemente sintamos que los latidos del corazón están en nuestra garganta, los vellos se nos ponen de punta, le clavamos las uñas a quien esté cercano, sentimos tensión en nuestros músculos, inclusive un grito puede salir de nuestra garganta.
Cuando tenemos ira, el corazón se agita, elevamos la voz, nos disponemos a salir del lugar o reaccionar en defensa. Si participamos en una competencia deportiva o de otra índole nuestras manos se ponen sudorosas, el corazón se agita.
Tristeza, ira, desconsuelo
Ante estas reacciones existe el mito que estas emociones son destructivas. Frecuentemente nos dicen que la ira, la tristeza o el desconsuelo son dañinos para la salud, y hasta cierto punto esto es verdad. La cuestión es saberlas aceptar y manifestar oportunamente.
Sabemos lo difícil que es mantener la calma en momentos de diferentes emociones, respirar al momento de la ira, pensar en esos segundos cómo solucionar aquella situación.
Dar un paseo, sentarse a meditar, leer algo edificante, incluso tomarte un café con la vecona y, conversar ayudará a que tus niveles de emoción mermen.




