Con mucha frecuencia las carreteras y calles no solo de nuestra ciudad sino del país se tiñen de sangre, muchas veces, producto de la negligencia de los conductores. Algunas veces, la falta de consciencia sobre lo valioso que es la vida hace que algunos, inclusive, desafíen a la muerte.
En las calles estrechas de Huánuco vemos cada día y a cada instante, especialmente, a conductores de trimóviles que quieren ganarle tiempo al tiempo con imprudencia y sin respetar las señales de tránsito ni a los semáforos.
Las tres muertes del domingo, ocurridas en la Av. Marcos Duran Martel, fueron como consecuencia de malas maniobras de los conductores, que siendo una pista muy estrecha y con una gran congestión vehicular, quisieron sobrepasar a un tráiler por el lado derecho y en un espacio destinado a peatones. Existe la versión de que un mototaxista (bajaj) desestabilizó al conductor de la motocicleta haciéndole perder el equilibrio.
Esta ciudad por estar edificada en un valle tiene poco espacio, y no se planificaron vías alternas para aliviar la pesada carga de grandes camiones, automóviles y vehículos menores que soporta.
¿Que se pudo evitar estas muertes? Estamos convencidos que sí, pero creemos que la sensibilización de todos los conductores será necesaria. Tenemos que educarnos para así empezar a respetarnos más a nosotros mismos y a nuestros vecinos.



