La Urgente Necesidad de Revitalizar el SENASA

La reciente huelga indefinida del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) en la región de Huánuco ha puesto sobre la mesa una crisis que va más allá de las justas demandas salariales de sus trabajadores. Esta situación revela un problema sistémico que amenaza no solo la productividad agrícola de nuestra región, sino también la salud de todos los huanuqueños y, por extensión, de los consumidores en todo el Perú.

Huánuco, otrora conocida por la exuberancia de sus chirimoyas y la dulzura de sus guayabas, hoy ve cómo sus campos sucumben ante plagas y enfermedades que parecen imparables. Los árboles frutales, que alguna vez fueron el orgullo y sustento de nuestros agricultores, ahora luchan por sobrevivir contra hongos y parásitos que amenazan con borrar este patrimonio agrícola. Esta situación no es solo un golpe a nuestra economía local, sino también a nuestra identidad cultural.

La ausencia de una asistencia técnica efectiva por parte del SENASA ha dejado a nuestros agricultores en una encrucijada peligrosa. Abandonados a su suerte, muchos recurren a productos químicos de dudosa procedencia, a menudo tóxicos y perjudiciales tanto para la tierra como para quienes consumen sus frutos. Esta práctica desesperada no solo compromete la calidad de nuestros alimentos, sino que siembra las semillas de una crisis de salud pública que podría manifestarse en los años venideros.

Es imperativo que el gobierno atienda las demandas salariales de los trabajadores del SENASA, pero esto debe ser solo el primer paso de una reforma integral. Necesitamos un SENASA fortalecido, con recursos suficientes y un mandato claro para proteger nuestros campos y nuestra salud. Esto implica no solo mejores salarios, sino también programas de capacitación intensiva en métodos de control de plagas ecológicos y sostenibles, un sistema robusto de visitas regulares a los campos, y el desarrollo de tecnologías que permitan un asesoramiento ágil y efectivo a los agricultores.

Además, es crucial fomentar la investigación y el desarrollo de productos biológicos para el control de plagas, reduciendo nuestra dependencia de agroquímicos nocivos. Paralelamente, debemos lanzar una campaña de concientización que eduque tanto a productores como a consumidores sobre la importancia de una agricultura sostenible y el consumo de productos libres de químicos dañinos.