La urgencia de reordenar el transporte en Huánuco y Amarilis

El transporte en Huánuco y Amarilis enfrenta una crisis que no puede ser ignorada. La proliferación de vehículos informales, como trimóviles y colectivos que operan sin licencias, ha convertido las calles en un caos donde reina la congestión y la falta de control. Esta realidad no solo afecta la fluidez del tráfico, sino que también plantea serios riesgos para la seguridad y la calidad de vida de los ciudadanos.

Frente a esta situación, la gerente de Transportes de la Municipalidad Provincial de Huánuco, Ligia Ávila Figueroa, ha asumido un papel clave en la búsqueda de soluciones. Sin embargo, el panorama es complejo. La ciudad carece de un plan técnico integral y de la documentación necesaria para implementar acciones efectivas en las zonas más afectadas, como los mercados mayoristas y las arterias principales de Huánuco y Amarilis. En estos puntos, la acumulación de vehículos informales genera un embotellamiento constante, lo que agrava los problemas de movilidad y convivencia urbana.

En Amarilis, el alcalde ha reconocido públicamente la falta de un informe técnico que permita una intervención efectiva. Esto refleja un vacío administrativo que limita la capacidad de respuesta de las autoridades locales. Ante este escenario, la gerente de Transportes ha solicitado el apoyo de diversas instituciones, incluyendo Defensa Civil, el Ministerio Público, la Policía Nacional y los propios comerciantes, para poder llevar a cabo una fiscalización adecuada. El objetivo es claro: establecer un orden en el transporte que beneficie a todos, pero el camino está lleno de obstáculos.

A pesar de que el municipio ha destinado 62 vehículos para fiscalizar el transporte en las zonas urbanas, este esfuerzo se ve frustrado por la falta de colaboración de la población. Existe una preocupante ausencia de valores cívicos y responsabilidad ciudadana, aspectos fundamentales para el éxito de cualquier política de ordenamiento. Un ejemplo claro es el vandalismo contra los bolardos instalados recientemente en algunas zonas de la ciudad. Algunos vecinos han llegado a cortar las cadenas que los sostenían, una acción que no solo es ilegal, sino que atenta contra el bienestar común y el orden urbano.

Ante este panorama, es imperativo que las autoridades locales y regionales retomen el diálogo y trabajen de manera coordinada. Las disputas políticas y las diferencias entre los alcaldes de Amarilis y Huánuco solo entorpecen el progreso.