El gobernador por Huánuco, Antonio Pulgar, durante su primera semana de gestión visitó los principales hospitales y centros médicos de la región, para constatar, en carne propia, las dificultades, carencias e incluso el maltrato que los pacientes muchas veces reciben a diario.
En dicha constatación, Pulgar descubrió que en varios centros de salud no hay médicos, no hay medicinas, sumado a ello el trato infame que reciben por parte del personal de salud, por supuesto no de todos; en fin, una triste realidad que los ciudadanos tienen que vivir día a día.
Es increíble el nivel de ignorancia que algunos profesionales demuestran. Los pacientes son ninguneados como si fueran unos apestados, algunos trabajadores se creen dueños de sus puestos.
Como anécdota, conocemos una persona que se fue atender al Centro de Salud Perú Corea, donde una de las doctoras amablemente le dio una cita adicional, sin embargo, las técnicas o enfermeras, encargadas de Triaje, lo trataron de forma muy ruda y descortés, porque no querían atender a más personas. Mejor dicho, les molesta atender a los pacientes, les molesta hacer su trabajo.
Entonces, ¿qué hacen ahí? Este tipo de acciones es totalmente inaceptable. No solo debe de ser denunciado, sino estos supuestos profesionales de la salud deben de ser denunciados y separados de sus puestos. Es intolerable que se tenga ese tipo de personas trabajando en el Estado. Son estas personas las que hacen que el servicio de salud estatal sea pésimo y las personas incluso mueran.
Por otro lado, también tenemos profesionales médicos que han hecho de la atención médica toda una mafia. En primer lugar les dicen a los pacientes que los servicios que necesitan no existen en los hospitales y/o centros médicos, en los cuales se atienden, o en el peor de los casos, les infringen miedo, para derivar a los pacientes a sus clínicas privadas y cobrarles lo que les dé la gana, a pesar de que muchos de sus pacientes son de recursos económicos limitados, lo cual no les interesa.
Por supuesto, que no son todos, hay muchos profesionales que cumplen su compromiso hipocrático y son leales a sus principios.
Nuestro sistema de salud necesita una reestructuración urgente. Una digitalización total de los servicios y constante monitoreo y supervisión de las áreas. De lo contrario, los posibles cambios no generarán gran impacto.




