La difícil recuperación económica de Lima: el poder adquisitivo sigue lejos de los niveles prepandemia

La crisis económica provocada por la pandemia de COVID-19 sigue dejando huellas profundas en la economía peruana, especialmente en el poder adquisitivo de los limeños. Según un informe del Instituto Peruano de Economía (IPE), al cierre de 2024, el salario promedio en Lima Metropolitana se situó en S/2.114, cifra que, aunque superior a los niveles de 2023, no ha logrado recuperar el poder de compra previo a la crisis sanitaria. “Aunque se han logrado avances importantes en la recuperación de los ingresos laborales, aún queda un largo camino por recorrer para alcanzar los niveles prepandemia”, destacó el IPE en su análisis. De acuerdo con los datos presentados, los limeños han perdido cerca de S/100 en capacidad adquisitiva en comparación con 2019, año que marcó el último periodo sin las repercusiones económicas derivadas de la pandemia.

Este fenómeno de pérdida del poder adquisitivo tiene implicaciones tanto para los trabajadores como para el desarrollo económico de la región. El informe señala que, aunque los ingresos laborales han mostrado una recuperación en los últimos meses, los salarios de los trabajadores limeños aún no logran igualar los niveles anteriores a la crisis sanitaria. Es una recuperación desigual, que no ha alcanzado a todos los grupos poblacionales por igual, lo que ha generado un panorama complejo para muchos sectores de la economía.

Recuperación incompleta: un largo camino por recorrer

De acuerdo con las estimaciones del IPE, los salarios promedio en Lima Metropolitana crecieron un 7,4% en el cuarto trimestre de 2024, lo que representa el mayor ritmo de crecimiento en un año y medio. “Aunque los ingresos laborales han avanzado desde que se ubicaban 11% por debajo de su nivel prepandemia a fines de 2023, la brecha se redujo a 4.4% a fines de 2024, lo que sigue siendo una pérdida considerable”, explica el informe. Esta recuperación no ha sido suficiente para alcanzar los niveles prepandemia, lo que sigue representando una significativa merma en el poder de compra de los limeños.

La brecha de poder adquisitivo que persiste con respecto a 2019 es una de las principales preocupaciones, ya que implica que, aunque los ingresos laborales han aumentado, no han logrado contrarrestar completamente los efectos negativos de la pandemia en el bolsillo de los trabajadores. Para los limeños, esto significa que, si bien hay algo de mejora, aún deben lidiar con la consecuencia de no poder comprar lo mismo que compraban hace cinco años.

El IPE proyecta que, si se mantiene el ritmo de crecimiento actual de los ingresos, los salarios laborales en Lima Metropolitana podrían alcanzar sus niveles prepandemia recién a mediados de 2025. “La proyección de que esto podría lograrse a mediados del 2025 depende de que se mantenga el ritmo de crecimiento actual y de que se implementen políticas efectivas para fortalecer el mercado laboral”, asegura el informe. Sin embargo, estos cálculos están sujetos a diversos factores, como el comportamiento de la economía global, la inversión privada y las políticas gubernamentales para incentivar el empleo.

El desempleo masculino y la desaceleración del empleo adecuado

Uno de los factores que complica aún más la recuperación del poder adquisitivo en Lima es la desaceleración del empleo, especialmente el empleo adecuado. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el desempleo masculino creció por primera vez desde la pandemia en 2024. “El desempleo masculino registró un incremento del 2,2% en 2024, pasando de 174.200 hombres desempleados en 2023 a 178.000 en el último año”, informó el INEI. Este aumento contrasta con la tendencia general de disminución del desempleo en el país y con la reducción del desempleo femenino, que cayó un 3,6% en el mismo periodo.

La desaceleración en la recuperación del empleo ha tenido un impacto desigual entre diferentes grupos de la población. Los jóvenes, en particular, han sido los más afectados por esta desaceleración. Según el informe del INEI, “los jóvenes de entre 14 y 24 años no han logrado recuperar los niveles de empleo adecuado previos a la pandemia”, lo que ha generado un escenario de crisis para este segmento de la población. En 2024, el número de jóvenes con empleo adecuado cayó a 272.000, una disminución sostenida desde los 291.000 registrados en 2022 y los 285.000 en 2023.

Por otro lado, los trabajadores mayores de 45 años han experimentado una mejora significativa en sus oportunidades laborales. Este grupo ha superado los niveles de empleo adecuado registrados antes de la pandemia, alcanzando los 1.213.000 en 2024, frente a los 942.000 de 2019. Esta recuperación desigual subraya la importancia de políticas laborales que no solo impulsen la creación de empleos, sino que también garanticen que estos sean de calidad y accesibles para todos los grupos etarios.

La situación de los trabajadores jóvenes: un desafío pendiente

Los datos muestran que el desempleo juvenil es uno de los mayores retos a superar para lograr una recuperación económica inclusiva. “La falta de empleo adecuado para los jóvenes se ha convertido en una de las problemáticas más graves del mercado laboral en Perú, especialmente en Lima Metropolitana”, resaltó el informe. A medida que los jóvenes se enfrentan a una oferta laboral limitada y, en muchos casos, a empleos precarios o mal remunerados, la recuperación económica pierde su potencial para ser una verdadera mejora en la calidad de vida de estos ciudadanos.

El reto de garantizar un empleo adecuado y bien remunerado para los jóvenes se suma a la necesidad urgente de políticas públicas que estimulen la inversión en sectores estratégicos para la economía peruana. Un mercado laboral más competitivo y en crecimiento no solo contribuiría a la recuperación del poder adquisitivo, sino que también ofrecería oportunidades para que los jóvenes encuentren empleos más estables y mejor remunerados.

Una mirada hacia el futuro: ¿cómo lograr una verdadera recuperación?

La recuperación económica de Lima Metropolitana es un proceso complejo que involucra diversos factores, entre los que se incluyen el crecimiento de los ingresos laborales, la creación de empleo adecuado y la mejora del poder adquisitivo de los trabajadores. “Superar los desafíos de la recuperación del empleo y los ingresos laborales requiere un mayor impulso a la inversión privada y políticas que promuevan una mayor competitividad laboral”, señaló el IPE.

Si bien el gobierno peruano ha implementado diversas estrategias para incentivar la economía, la rapidez y efectividad de estas políticas serán determinantes para que el mercado laboral recupere su dinamismo y permita a los trabajadores limeños recuperar su capacidad adquisitiva.

En este contexto, es fundamental seguir promoviendo políticas que favorezcan la creación de empleos de calidad, con salarios adecuados y condiciones laborales dignas. También es importante fortalecer la competitividad de las empresas peruanas, lo que a su vez contribuiría al crecimiento de la economía y a la mejora de la calidad de vida de los trabajadores.